Si en una nueva vida yo pudiera ser flor
elegiría la rosa, que es la flor del amor.
Si pudiera ser pájaro, yo sería el gorrión
menudo y pizpireto, alegre y juguetón.
Si pudiera ser astro, sería sin duda el sol
inalcanzable y bello, el rey de la Creación.
Si pudiera ser verso, sería uno de amor
porque así llegaría directo al corazón.
Si pudiera ser árbol, elegiría el abeto
alto, fuerte y estoico, soportando el invierno.
Pero si me reencarno y he de vivir de nuevo
de todo lo nombrado, no sería nada de eso.
De entre todas las cosas que hay en el Universo
sin dudarlo un segundo, elegiría ser perro.
Porque así no sabría lo que es el rencor,
ni el odio, ni la envidia, ni el mal, ni la traición.
Un perro solo entiende de lealtad y de amor.































