Hoy cambio de registro, aparco los poemas para dejaros este relato o cuento en tres capítulos, espero que os guste. El mensaje es duro pero tristemente cierto.
PARA LOS QUE CREEN QUE EL INFIERNO NO EXISTE
Capítulo 1º
Eva abrió los ojos y miró a su alrededor sin saber dónde estaba. Durante unos minutos se dedicó a inspeccionar la habitación donde se encontraba.
Era pequeña y muy limpia sin más mobiliario que la cama de hierro articulada en la que estaba acostada y a su izquierda una especie de repisa en la pared, que hacía las funciones de mesilla de noche, sobre la que había una caja de pañuelos de papel y una botella de agua mineral, ambas sin abrir. En la pared de la derecha había un amplio ventanal que dejaba pasar la luz tenuemente a través de las rendijas de una persiana de plástico de color azul. El ambiente estaba agradablemente refrigerado y un olor a mezcla de alcohol, yodo y éter, tan característico de los hospitales, flotaba en el aire.
De pronto la inspección quedó interrumpida por la entrada en la habitación de una enfermera que al verla despierta la saludó sonriente, _¡Vaya, por fin has despertado! ¿Cómo te encuentras?_ Y dirigiéndose hacia la ventana levantó la persiana dejando que la luz del día inundara el pequeño cuarto. Mientras le tomaba la temperatura le explicó lo que había ocurrido.
Hace tres días que estás aquí ¿no lo recuerdas?, alguien te encontró en una callejuela del barrio antiguo inconsciente y magullada y avisó a la policía, ellos te trajeron. _Ahora descansa, luego pasará el doctor a visitarte_ y volvió a salir dejando a Eva confundida y sumida en sus pensamientos.
Poco a poco los recuerdos fueron abriéndose paso en su cabeza y unas lágrimas calientes y amargas comenzaron a rodar por sus mejillas. ¿Cómo había caído tan bajo hasta llegar a esta situación?, apenas hacía un año que había comenzado todo, cuando alguien que a su vez conocía a alguien de su círculo de amigos, la invitó a una fiesta en la que el alcohol abundaba y en la que se jugaba a un juego que consistía en hacer girar suavemente una mesita redonda sobre la que habían colocado varios vasos llenos de whisky, unos de los cuales llevaba además un “premio”, cada uno cogía el vaso que se había parado frente a él y Eva fue la “afortunada” en aquella especie de ruleta rusa.
Al poco rato empezó a notar como una sensación de ingravidez la invadía y comenzó a elevarse sobro todos ellos, ¡era genial! Podía verlos bailando y riendo pero ya no los oía, ¡tan alto había volado! A su alrededor se agitaban millones de lucecitas que continuamente cambiaban de forma y color, como si de un inmenso calidoscopio se tratase. No recordaba cómo acabó la fiesta ni cómo llegó a su casa pero despertó en su habitación con un fuerte dolor de cabeza y unas terribles náuseas y en aquel momento se prometió a sí misma que no volvería a ocurrir, pero ocurrió…
Capítulo 2º
Su madre ya le había aconsejado en varias ocasiones que cambiase de amistades, que aquel grupito con el que salía era una mala influencia para ella, pero Eva siempre se burlaba acusándola de vivir obsesionada con el fantasma de la droga y solía decirle _ no te preocupes, tu hija tiene muy claro que nunca entrará en ese sórdido mundo_ pero había entrado…¡Y cómo!
Al principio fueron pequeños asaltos al monedero de mamá pero pronto se fue convirtiendo en algo más serio. Hoy unos pendientes, mañana un anillo y así, poco a poco, fueron desapareciendo las escasas joyas que había en la casa.
Después había perdido el trabajo de fin de semana que tenía en un restaurante de comida rápida, demasiadas sisas a la caja y demasiados bolsos de compañeras robados acabaron por acusarla a ella, a la que milagrosamente, nadie robaba nunca.
Sus, cada vez más frecuentes, idas y venidas al barrio antiguo donde habitaba toda la crem de la crem de los camellos y traficantes de la ciudad, eran su única ocupación.
Vivía en un infecto cuartucho sin ventilación de una inmunda pensión del mismo barrio, desde aquel día en que su madre se había negado a darle dinero y ella, ciega de furia había levantado la mano para golpearla y así habría sido si en aquel momento no hubiese llegado su hermano impidiéndoselo. Luego se enteró por alguien de que su madre había muerto de un infarto dos meses después y supo entonces que había sido ella la culpable de su muerte, pero ni los tres días que permaneció sin salir de la pensión, ni todas las lágrimas que había derramado en aquellos días, podrían ya hacer nada y ella tendría que vivir de ahora en adelante con el peso de aquella losa sobre su conciencia.
Capítulo 3º
La primera vez que vendió su cuerpo para conseguir dinero con el que seguir alimentando su adicción, sintió una repugnancia infinita pero poco a poco lo fue haciendo cada vez con más frecuencia hasta convertirse para ella en una simple fuente de ingresos con la que poder aplacar aquel monstruo que le devoraba las entrañas. No quería pensar en cuantas vejaciones, humillaciones y vilezas había tenido que soportar, a veces por tan solo unas pocas monedas.
Solo tenía veintidós años pero aparentaba casi cuarenta. Su pelo había pasado de ser una hermosa melena brillante y cobriza a una especie de maraña sucia y sin color. Todo su pensamiento lo ocupaba la necesidad de conseguir dinero y no tenía ni tiempo ni ganas de ocuparse de nada más.
Eva no sabía cuanto tiempo llevaba sumida en sus recuerdos, cuando de pronto se abrió la puerta y entró el doctor; era un hombre de unos cuarenta y cinco años, alto y de tez algo pálida que la saludó con un ¿Cómo te encuentras?. El Dr. Bravo le explicó que su estado era delicado pues padecía una anemia bastante seria y le advirtió que debía cambiar de vida si no por ella, al menos por el hijo que estaba esperando, ya que se encontraba embarazada de más de dos meses. Seguidamente se fue dejando a Eva sumergida en un mar de confusiones. Su primer sentimiento fue de pánico ¡Qué iba a hacer ella con un bebé¡…Pero poco a poco, la idea fue tomando forma dentro de su cabeza y el pánico inicial se fue convirtiendo en almo más dulce que le inundaba el corazón.
Epílogo
¿Por qué no?, eso sería el aliciente para empezar a cambiar de vida. Llamaría a su hermano, que tantas veces había intentado entablar contacto con ella, él le ayudaría y tendría a su hijo y se esforzaría en encontrar un trabajo para poder criarlo y cuidarlo.
Plácidamente se fue quedando dormida, ya habría tiempo mañana de seguir planeando la llegada de su bebé, mañana comenzaría una nueva etapa de su vida y eso la asustaba, sabía que sería muy duro y nada fácil, vendrían días de desesperación y amargura en los que querría dejarlo todo, pero también sentía mucha ilusión y una gran esperanza llenaba su ánimo. Atrás quedaría el infierno del tiempo vivido, ser madre sería una maravillosa experiencia, ahora tenía un motivo para seguir viviendo y por lo que luchar y con estos pensamientos se quedó dormida, mientras una sonrisa iluminaba su rostro.
FIN
AVISO
TODAS LAS IMÁGENES DE ESTE BLOG, HAN SIDO COGIDAS DE INTERNET
SI ALGUNA NO PUEDE ESTAR AQUÍ, ME LO COMUNICAN Y SERÁ RETIRADA DE INMEDIATO.
GRACIAS
…Y por mis venas, poesía
Para la música del blog para poder oir el audio
viernes, 16 de febrero de 2018
viernes, 2 de febrero de 2018
PEREJILILLO
Perejilillo
Nadie conoce su nombre
le llaman Perejilillo
porque su abuela de verde
siempre le lleva vestido.
Le verás correteando
alegre por la vereda
y detrás refunfuñando
se oye gritar a la abuela.
Perejilillo vamos, no te entretengas
que ya se van tus amigos,
que llegas tarde a la escuela
¡Qué niño, Señor, que niño!
¡Qué guerra por Dios, que guerra!
que ganas tengo que crezca,
va rezongando la abuela,
que ya me pesan los años
y no estoy para carreras.
Pero un día que corría
Perejilillo a la escuela
al atravesar el puente
sobrevino la tragedia
Su pobre abuela no pudo
alcanzarlo en su carrera
quedó perpleja mirando como desaparecía
en el agua su cabeza.

Ha pasado más de un año
y el corazón se te rompe
cuando encuentras a la abuela
murmurando y cabizbaja
solita por la vereda.
Perejilillo vamos, Perejilillo venga
Perejilillo vuelve
que está muy sola tu abuela
Que por mucho que me enfade
quiero tenerte conmigo
que eres carne de mi carne
eres hijo de mi hijo
Que si tú no vuelves niño
¿Para qué vive esta vieja?
Que sin ti, Perejilillo
nada en la vida me queda.
Julia L. Pomposo
viernes, 19 de enero de 2018
CARTA DE UN SOLDADO
Hoy el día amaneció oliendo a pólvora y fuego,
hoy el tronar del cañón me despertó de mi sueño.
y de pronto comprendí que no se por que peleo,
contra quien estoy luchando, ni que bandera defiendo.
Hoy cogí papel y lápiz para escribir lo que veo
y así dejar testimonio de este absurdo enfrentamiento.
No se si en mi corazón queda ya algún sentimiento
una fría indiferencia me recorre todo el cuerpo.
Entre el fragor de la lucha, de pensar no tengo tiempo
y poco a poco en mi mente se me borran los recuerdos.
De mi amada ya no evoco ni sus ojos, ni su pelo,
ni el perfume de su piel ni a lo que saben sus besos.
Ya he olvidado el aroma de las flores de mi huerto,
el de la tierra mojada y ese del pan recién hecho.
Los niños de este pais, no son como los del nuestro,
aquí no juegan ni rien porque no les queda tiempo.
Luchan por sobrevivir entre tanto sufrimiento,
aquí empuñan un fusil y dejan soldados muertos.
Pero he de acabar mi carta, algo me ha dado en el pecho
Pero he de acabar mi carta, algo me ha dado en el pecho
y de un rojo carmesí se está tiñendo mi cuerpo.
Espero que alguien la lea y que terminen con esto
pues la guerra es entre todos, el peor de los inventos.
Y como un día comentó alguien que ya no recuerdo.
"Si los que ordenan las guerras, tuviesen que luchar ellos,
sábado, 16 de diciembre de 2017
¡QUÉ NOCHE TAN BELLA!
¿Has visto Tobías qué noche tan bella?
¿Por qué el firmamento luce hoy tan claro?
Es noche cerrada, ¿no lo encuentras raro?...
¿Y por qué brilla tanto esa hermosa estrella?.
Oigo como voces allá en lo alto
mas, no me hagas caso, deben ser los años.
Ya oigo cosas raras, pero yo diría
que eso son las voces de ángeles cantando.
Observa esa estrella, ¿está caminando?...
Vamos a seguirla, nos está llamando.
Coge algo de pan y miel, por si acaso.
A ver hasta dónde nos guían sus pasos.
Tengo miedo, Andrés, ¡todo es tan extraño!
Pues yo siento paz y una voz me dice
que algo está pasando.
Anda y date prisa, reúne al rebaño.
Para un poco, Andrés, que estoy muy cansado.
Un esfuerzo más que estamos llegando.
Mira, ¿ves la estrella?, al fin se ha parado.
¿Por qué se detiene sobre el viejo establo?
Ven, Tobías, no temas, que no pasa nada,
tan sólo es un niño envuelto entre pajas.
¡Pero qué dulzura tiene su mirada!.
Sólo contemplarlo reconforta el alma.
¿Quién es este niño de madre tan bella?
Es el Rey del Cielo, por Él las estrellas
bajan a adorarle desde el firmamento.
Por nosotros viene a este mundo nuestro.
Pasarán los siglos y hasta los milenios
y recordarán a través del tiempo
lo que en este establo está sucediendo
y la hermosa noche que estamos viviendo.
Vamos presurosos, hay que divulgarlo,
que todos conozcan lo que ha sucedido.
Que en un pueblecito y en un pobre establo
el Hijo de Dios hoy nos ha nacido
Julia L. Pomposo
¿Por qué el firmamento luce hoy tan claro?
Es noche cerrada, ¿no lo encuentras raro?... ¿Y por qué brilla tanto esa hermosa estrella?.
Oigo como voces allá en lo alto
mas, no me hagas caso, deben ser los años.
Ya oigo cosas raras, pero yo diría
que eso son las voces de ángeles cantando.
Observa esa estrella, ¿está caminando?...
Vamos a seguirla, nos está llamando.
Coge algo de pan y miel, por si acaso.
A ver hasta dónde nos guían sus pasos.
Tengo miedo, Andrés, ¡todo es tan extraño!
Pues yo siento paz y una voz me dice
que algo está pasando.
Anda y date prisa, reúne al rebaño.
Para un poco, Andrés, que estoy muy cansado.
Un esfuerzo más que estamos llegando.
Mira, ¿ves la estrella?, al fin se ha parado.
¿Por qué se detiene sobre el viejo establo?
Ven, Tobías, no temas, que no pasa nada,
tan sólo es un niño envuelto entre pajas.
¡Pero qué dulzura tiene su mirada!.
Sólo contemplarlo reconforta el alma.
¿Quién es este niño de madre tan bella?
Es el Rey del Cielo, por Él las estrellas
bajan a adorarle desde el firmamento.
Por nosotros viene a este mundo nuestro.
Pasarán los siglos y hasta los milenios
y recordarán a través del tiempo
lo que en este establo está sucediendo
y la hermosa noche que estamos viviendo.
Vamos presurosos, hay que divulgarlo,
que todos conozcan lo que ha sucedido.
Que en un pueblecito y en un pobre establo
el Hijo de Dios hoy nos ha nacido
Julia L. Pomposo
lunes, 4 de diciembre de 2017
EL GNOMO DEL JARDÍN
En el patio (al que nos gustaba llamar jardín) de la casa de mis abuelos, hay un gnomo de esos tan típicos que adornan los jardines de cualquier país del mundo. Está allí desde tiempo inmemorial, no sé de donde vino aunque creo recordar haber oído decir a mi abuela, que lo recogió de la basura, donde alguien lo había tirado para que pasase a mejor vida.
Yo lo recuerdo desde que era niña y con el paso de los años fui testigo de los cambios producidos en su indumentaria. En primer lugar su vestimenta original fue, chaquetilla y gorro puntiagudo, ambos de un color rojo muy vivo y su pantalón de un tono marrón oscuro. Tiene una barba blanca y rizada y en su boca una eterna pipa de bambú. En su mano derecha lleva un farol, en el que se podía leer en pequeñas letras metálicas, parte de una palabra, a la que se le habían caído las primeras letras y nunca supimos que querían decir aquellas cuatro letras, "…sute", siempre pensamos que debía de ser lo que quedaba de la marca del fabricante. En ese farolito, recuerdo que mi abuela solía meter un trozo de vela encendida y quedaba muy bonito, sobre todo en las letárgicas noches mediterráneas de agosto, además la luz de la vela atraía a mosquitos, polillas y otros insectos voladores, librándonos así de sus molestas picaduras.
Después, cada vez que en casa de mis abuelos se pintaban las verjas de hierro y las cercas de madera que rodeaban los parterres de flores a nuestro pequeño gnomo lo vestían con el mismo color, supongo que para remediar los estragos del sol y la lluvia y que de paso, quedara a juego con lo demás. Por otra parte, eran otros tiempos y no se tiraba nada, en alguna ocasión por rebañar la lata de pintura al máximo, nuestro amigo se había quedado con su ropa a medio pintar, hasta la próxima ocasión.
Pasaron los años, los nietos crecimos y abandonamos la vieja casa, donde hijos, padres y abuelos, habíamos vivido días felices. Pasado un tiempo mi abuelo murió y ocho años después, mi abuela. Entre todos decidimos cerrar la casa hasta ver que se hacía con ella y el pobre gnomo quedó allí solo, abandonado y olvidado de todos.
Hoy, después de muchos años, decidí acercarme al pueblo para ver como seguía la vieja casa. Ya desde lejos pude apreciar su decadencia: persianas rotas, el canalón que bordea el tejado colgando de una esquina y la maleza y la mala yerba invadiéndolo todo y por dentro todo cubierto por una gruesa capa de polvo, el viejo columpio que nuestro abuelo nos hizo, yacía en el suelo, a los pies de la higuera con la soga podrida por las inclemencias del tiempo y los años transcurridos. La buganvilla, tantos años sin haber sido podada, se había vuelto tan enorme que enredaba sus ramas en la higuera en salvaje abrazo. Seguí deambulando por entre los parterres ahora poblados de ortigas, cuando entre la maleza de pronto distinguí algo rojo y brillante y cual no sería mi sorpresa cuando al acercarme pude ver al viejo gnomo más reluciente que nunca, dándome la bienvenida mientras me alumbraba el camino con su farol encendido, al que por cierto, ahora también le faltaba la “u” de la antigua palabra, ahora solo se podía leer “…s..te”
...Y llámenme loca, pero de pronto aquella figurita inanimada cobró vida y me sonrió guiñándome un ojo y dejando caer su eterna pipa y os juro, os juro, que como en un susurro me dijo "Gracias por venir a rescatarme"
Yo lo recuerdo desde que era niña y con el paso de los años fui testigo de los cambios producidos en su indumentaria. En primer lugar su vestimenta original fue, chaquetilla y gorro puntiagudo, ambos de un color rojo muy vivo y su pantalón de un tono marrón oscuro. Tiene una barba blanca y rizada y en su boca una eterna pipa de bambú. En su mano derecha lleva un farol, en el que se podía leer en pequeñas letras metálicas, parte de una palabra, a la que se le habían caído las primeras letras y nunca supimos que querían decir aquellas cuatro letras, "…sute", siempre pensamos que debía de ser lo que quedaba de la marca del fabricante. En ese farolito, recuerdo que mi abuela solía meter un trozo de vela encendida y quedaba muy bonito, sobre todo en las letárgicas noches mediterráneas de agosto, además la luz de la vela atraía a mosquitos, polillas y otros insectos voladores, librándonos así de sus molestas picaduras.
Después, cada vez que en casa de mis abuelos se pintaban las verjas de hierro y las cercas de madera que rodeaban los parterres de flores a nuestro pequeño gnomo lo vestían con el mismo color, supongo que para remediar los estragos del sol y la lluvia y que de paso, quedara a juego con lo demás. Por otra parte, eran otros tiempos y no se tiraba nada, en alguna ocasión por rebañar la lata de pintura al máximo, nuestro amigo se había quedado con su ropa a medio pintar, hasta la próxima ocasión.
Pasaron los años, los nietos crecimos y abandonamos la vieja casa, donde hijos, padres y abuelos, habíamos vivido días felices. Pasado un tiempo mi abuelo murió y ocho años después, mi abuela. Entre todos decidimos cerrar la casa hasta ver que se hacía con ella y el pobre gnomo quedó allí solo, abandonado y olvidado de todos.
Hoy, después de muchos años, decidí acercarme al pueblo para ver como seguía la vieja casa. Ya desde lejos pude apreciar su decadencia: persianas rotas, el canalón que bordea el tejado colgando de una esquina y la maleza y la mala yerba invadiéndolo todo y por dentro todo cubierto por una gruesa capa de polvo, el viejo columpio que nuestro abuelo nos hizo, yacía en el suelo, a los pies de la higuera con la soga podrida por las inclemencias del tiempo y los años transcurridos. La buganvilla, tantos años sin haber sido podada, se había vuelto tan enorme que enredaba sus ramas en la higuera en salvaje abrazo. Seguí deambulando por entre los parterres ahora poblados de ortigas, cuando entre la maleza de pronto distinguí algo rojo y brillante y cual no sería mi sorpresa cuando al acercarme pude ver al viejo gnomo más reluciente que nunca, dándome la bienvenida mientras me alumbraba el camino con su farol encendido, al que por cierto, ahora también le faltaba la “u” de la antigua palabra, ahora solo se podía leer “…s..te”
...Y llámenme loca, pero de pronto aquella figurita inanimada cobró vida y me sonrió guiñándome un ojo y dejando caer su eterna pipa y os juro, os juro, que como en un susurro me dijo "Gracias por venir a rescatarme"
lunes, 13 de noviembre de 2017
RECORDANDO A DON QUIJOTE
Deambulando por tierras de Castilla
En su incansable búsqueda diaria
De nuevas aventuras temerarias
Sembrando va glorioso su semilla
Enjuta y taciturna es su apariencia
Se erige en juez y parte sin malicia
Implanta su razón y su justicia
Aquella que le dicta su conciencia
Sufriendo va del tiempo la inclemencia
Sin techo que a sus huesos den cobijo
Poniendo su cordura en entredicho
Guiado por la voz de su demencia.
Y secundando sus locas aventuras
El compañero fiel de sus andanzas
El bonachón y torpe Sancho Panza
Partícipe de todas sus locuras.
Luchando con gigantes de altos brazos
Salvando a damiselas en apuros
Sin apenas un trozo de pan duro
“Pa” llevarse a la boca en su descanso.
Quién te iba a decir mi buen Alonso
Que tu nombre inmortal se volvería
Que en todos los idiomas te leerían
Pues siendo, tras la Biblia, a buen seguro
El Quijote, ¡El libro más famoso!
lunes, 30 de octubre de 2017
CUENTO DE HALLOOWEEN
Las lucecitas
La noche pasada no podía dormir, me encontraba muy inquieta y sentía una molestia que no sabríadefinir. Supongo que el estar dando vueltas y más vueltas en la cama, me iba poniendo cada vez
más nerviosa, así que decidí levantarme y salir a dar un paseo por los alrededores. En ese momento
debían ser las tres y media de la madrugada aproximadamente.
Vivo a las afueras de un tranquilo pueblecito un poco apartado del mundo; está situado en el
centro de un valle y rodeado por un hermoso paisaje de montañas y bosques. Por lo tanto el salir a
pasear a esas horas puede resultar extravagante pero no peligroso.
Mi casa es pequeña, pintada de blanco y con la puerta y ventanas de color azul. Está situada al
borde del camino, es la última casa del pueblo. Mirando hacia el fondo del camino se pueden
distinguir las altas tapias del Camposanto y la gran verja de entrada flanqueada por dos enormes
cipreses y por la que se vislumbra parte del interior del pequeño cementerio y justo hacia allí
encaminé mis pasos, con el único fin de cansar el cuerpo y tranquilizar el espíritu que por lo visto,
aquella noche estaba agitado y había decidido no dejarme dormir.
Caminaba despacio mientras me arrebujaba en mi chal de lana que me había puesto sobre la bata de franela, ya que era principio de noviembre y las madrugadas solían ser bastante frías.
Según me acercaba, empecé a distinguir unas lucecitas que en un principio tomé por
luciérnagas, pero cuando estuve mas cerca me dí cuenta que no se movían por el suelo sino queparecían flotar. Al llegar delante de la verja observé que estaba abierta, cosa que me sorprendió
bastante, ya que Damián el sepulturero y que también hace las veces de jardinero, es muy cuidadoso
en su trabajo y jamás se había dejado el recinto abierto.
Pero aquella noche parecía que hubiese presentido mi visita y me estuviese esperando.
Atravesé la verja atraída por las luces que se movían de acá para allá por entre las tumbas.
La luna no alumbraba demasiado aquella noche y me llevó un buen rato darme cuenta de lo que
se trataba. Eran un grupo de personas que vestían sendas capas negras y cuyas amplias capuchas
ocultaban sus rostros. Cada uno de ellos llevaba una vela encendida en la mano y todos parecían
muy atareados, aunque no imaginaba que podían estar haciendo a esas horas tan intempestivas ni
mucho menos comprendía quien podrían ser esos misteriosos encapuchados.
De pronto, se dieron cuenta de mi presencia y todos comenzaron a reunirse en un mismo punto
y sin poder controlar mi curiosidad, me fui acercando hasta allí. Al estar todas las velas juntas pude por fin distinguir sus rostros y para mi sorpresa, descubrí que todos me eran familiares. Estaban Pedro, el anterior sepulturero que había muerto hacía un par de años; también estaban Doña Adela y Doña Aurora, ambas habían sido maestras de mi infancia y el anterior párroco, el padre Ambrosio fallecido hacía casi diez años, así hasta un total de veinte personas. Todas estaban alineadas frente a mí y me sonreían. De pronto se fueron apartando y tras ellos descubrí una mesa a la que se encontraban sentados mis padres, mis abuelos y algún que otro familiar fallecidos. Todos me hacían gestos con la mano como invitándome a que me sentase a la mesa con ellos.
¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué clase de broma macabra era aquella y que hacían todos
aquellos difuntos allí? De pronto, lo comprendí todo; se trataba de un sueño o mejor dicho, en este
caso, de una pesadilla.
¡Vaya! Después de todo, la noche anterior si que había conseguido
dormirme, lo que no había conseguido era……… ¡¡DESPERTAR!!
Julia L. Pomposo

lunes, 16 de octubre de 2017
ALLÁ EN EL TIEMPO
El hombre viene a la vida
tan puro y tan indefenso,
como el frágil pajarillo
que vuela surcando el cielo.
Luego, empieza su andadura
por este mundo imperfecto.
Se va forjando el carácter,
aparecen los defectos,
las virtudes se acrecientan
y se aprende a tener miedo.
El corazón se magulla
con los gozos y los quiebros,
con los dolores del alma
y los dolores del cuerpo
unos, los cura la ciencia,
los otros, los cura el tiempo.
Y continúa la vida
por distintos derroteros,
hasta entregar el testigo,
cuando te llegue el momento.
Y entonces, haces balance
de lo mortal y lo eterno,
y tu mente retrocede,
hasta el útero materno.
Donde todo comenzó,
un buen día, allá en el tiempo.
jueves, 5 de octubre de 2017
VIOLETA Y EL ELFO
Hoy cambio de registro y en lugar de un poema, como es lo habitual, dejo este pequeño cuento de amor y desamor.
Nuestra amiga Violeta, que era una pequeña hada muy bonita y pizpireta, paseaba una tarde por un sendero del bosque, a donde acudía cada día durante la primavera para ver los nidos que las golondrinas hacían en las ramas de los árboles. Había un nido en especial que a Violeta le gustaba mucho, porque ya era el tercer año que aquella familia de aves, venía al mismo lugar a tener sus polluelos y Violeta había entablado amistad con la señora golondrina.
Hablando estaban cuando apareció de pronto un elfo muy guapo que enseguida se fijó en Violeta, ambos se gustaron al momento. Ocurrió eso que llaman, un flechazo. Pasearon, hablaron y rieron hasta bien entrada la tarde y cuando ya Violeta volvía a su casa, su enamorado galán le dijo, justo al pasar junto al nido de las golondrinas.
_Ahora tengo que marchar a un largo viaje que me mantendrá alejado de la comarca por unos meses, pero te prometo que antes de que estas golondrinas vuelvan, habré vuelto yo, ellas son testigos de la promesa que te hago.
El elfo marchó y los meses pasaron; pasaron el verano, el otoño y el invierno....Y volvió la primavera y Violeta fue a saludar a sus amigas las golondrinas, pero el elfo no volvió . Cada año por primavera, venían las golondrinas y como siempre, preguntaban a Violeta por su enamorado y la respuesta siempre era la misma. _ Aun no ha vuelto.
Fue pasando el tiempo y un año las golondrinas no vinieron, ni al siguiente, ni nunca más.
Violeta fue creciendo y también un día dejó de ir al lugar donde encontró a su elfo.
Con los años, poco a poco fue olvidándose de su rostro y de su voz. Pero nunca volvió a ser el hada alegre y siempre risueña que todos conocimos. Y el elfo y su promesa se perdieron para siempre en el tiempo y el olvido.
Julia L. Pomposo
Nuestra amiga Violeta, que era una pequeña hada muy bonita y pizpireta, paseaba una tarde por un sendero del bosque, a donde acudía cada día durante la primavera para ver los nidos que las golondrinas hacían en las ramas de los árboles. Había un nido en especial que a Violeta le gustaba mucho, porque ya era el tercer año que aquella familia de aves, venía al mismo lugar a tener sus polluelos y Violeta había entablado amistad con la señora golondrina.
Hablando estaban cuando apareció de pronto un elfo muy guapo que enseguida se fijó en Violeta, ambos se gustaron al momento. Ocurrió eso que llaman, un flechazo. Pasearon, hablaron y rieron hasta bien entrada la tarde y cuando ya Violeta volvía a su casa, su enamorado galán le dijo, justo al pasar junto al nido de las golondrinas.
_Ahora tengo que marchar a un largo viaje que me mantendrá alejado de la comarca por unos meses, pero te prometo que antes de que estas golondrinas vuelvan, habré vuelto yo, ellas son testigos de la promesa que te hago.
El elfo marchó y los meses pasaron; pasaron el verano, el otoño y el invierno....Y volvió la primavera y Violeta fue a saludar a sus amigas las golondrinas, pero el elfo no volvió . Cada año por primavera, venían las golondrinas y como siempre, preguntaban a Violeta por su enamorado y la respuesta siempre era la misma. _ Aun no ha vuelto.
Fue pasando el tiempo y un año las golondrinas no vinieron, ni al siguiente, ni nunca más.
Violeta fue creciendo y también un día dejó de ir al lugar donde encontró a su elfo.
Con los años, poco a poco fue olvidándose de su rostro y de su voz. Pero nunca volvió a ser el hada alegre y siempre risueña que todos conocimos. Y el elfo y su promesa se perdieron para siempre en el tiempo y el olvido.
Julia L. Pomposo
lunes, 2 de octubre de 2017
EMERGIENDO
Emergiendo de la locura del estío
regresa la rutina a ser mi aliada,
retornan las gloriosas madrugadas
unidas al Nocturno de Chopin.
Con un verano más a mis espaldas
y más tostado el tono de mi piel
retomo el calendario del día a día
del toma y daca del amanecer.
Atrás quedan los ecos de las fiestas
de un pueblo que se pone del revés,
las sobredosis de helados y cervezas
los quilos adquiridos por doquier.
Hoy toca hacer un guiño a la cordura,
sacarse la pereza por los pies,
recuperar mis citas con la pluma
y escribir este poema que aquí ven.
Sacudirme los restos de la arena
que permanecen pegados a mi piel
dejando atrás hasta el año que viene
las promesas de un nuevo enloquecer.
Ya ha llegado el otoño con su calma
con su serena belleza y su tibiez
con el dorado de sus hojas secas
y alargando las noches para él.
Y suma y sigue el ciclo de la Tierra
las estaciones se van parar volver
mientras yo sigo esperando que de nuevo
otro verano me haga florecer.
Julia L. Pomposo
regresa la rutina a ser mi aliada,
retornan las gloriosas madrugadas
unidas al Nocturno de Chopin.
Con un verano más a mis espaldas
y más tostado el tono de mi piel
retomo el calendario del día a día
del toma y daca del amanecer.
Atrás quedan los ecos de las fiestas
de un pueblo que se pone del revés,
las sobredosis de helados y cervezas
los quilos adquiridos por doquier.
Hoy toca hacer un guiño a la cordura,
sacarse la pereza por los pies,
recuperar mis citas con la pluma
y escribir este poema que aquí ven.
Sacudirme los restos de la arena
que permanecen pegados a mi piel
dejando atrás hasta el año que viene
las promesas de un nuevo enloquecer.
Ya ha llegado el otoño con su calma
con su serena belleza y su tibiez
con el dorado de sus hojas secas
y alargando las noches para él.
Y suma y sigue el ciclo de la Tierra
las estaciones se van parar volver
mientras yo sigo esperando que de nuevo
otro verano me haga florecer.
Julia L. Pomposo
viernes, 29 de septiembre de 2017
ADIOS A UN AMIGO BLOGGERO
Hoy me he despertado con un mal comienzo del día. Abro el facebook y me encuentro con la triste noticia de que nos ha dejado Pedro Luis López, del blog Poesía y Vivencias un bloguero muy querido por todos los que le seguíamos en su blog. Era una persona extraordinaria de gran corazón. Descansa en paz, amigo.
viernes, 22 de septiembre de 2017
¿EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO?
Era noche estrellada, lo recuerdo
una brisa soplaba desde el mar
se oían risas de fondo en la distancia
y un perfume a caléndulas, flotar.
Mi corazón brincaba acelerado
las manos me temblaban sin cesar,
no se si era de miedo o de alegría
no sabía que ocurría en realidad.
Veía mariposas que volaban
despiertas a deshoras , sin razón
junto a brujas montadas en su escoba
cantando a voz en grito una canción
Los elfos y los duendes correteaban
jugando al escondite sin parar
y un hada sonreía tras un seto
con un gesto invitándome a jugar.
Los faunos me contaban sus secretos
la luna tarareaba una canción
Morfeo me acogía en su regazo
sumiéndome en un dulce sopor
El canto de los grillos se mezclaba
con los latidos de mi pobre corazón,
se oía un rumor de aguas, ya clareaba
la noche se volvía a su rincón.
Hipólita y Helena filtreaban
jugando con Lisandro y Oberón
Y yo , aun ahora me pregunto
acordándome de Shakespeare, que pasó
¿Fue el sueño de una noche de verano,
o fue verdad que todo sucedió?
Con esta duda acabo mi poema
y que el final, lo ponga hoy el lector
sábado, 16 de septiembre de 2017
EL ROBLE DEL JARDÍN
La noche pasada la tormenta había sido imponente y no había parado de nevar hasta bien entrada la madrugada, ahora un gélido y cortante viento azotaba las ramas del viejo roble que ocupaba gran parte de nuestro pequeño jardín.
El viejo y frondoso roble que había plantado mi abuelo un siglo atrás y en el que podría decirse que estaba escrita la historia de mi vida, ya que muchos de los momentos más importantes de ella, habían ocurrido al amparo de sus ramas.
Sobre su copa, mi hermano y yo, solíamos jugar de pequeños, sintiéndonos Robinson y Viernes o Tarzán y Jane, incluso habíamos construido una endeble y destartalada cabaña entre sus ramas, que crujía alarmantemente cada vez que subíamos y bajábamos de ella.
Seguí creciendo a su sombra y durante mi adolescencia su vieja corteza se fue tatuando con sangrantes corazones atravesados por una flecha, eso si, siempre con distintas iniciales, dependiendo de como se llamase el "noviete" de turno. Años más tarde sirvió de decorado para la foto oficial de mi boda y que aún hoy, preside la chimenea del salón.
Bajo su manto protector solía colocar la cuna-moisés de mi bebé, al resguardo de los rayos del sol en las cálidas tardes de primavera, mientras que yo me dedicaba a enredar entre las margaritas y azaleas del jardín. También bajo el viejo roble descansaba, hacía dos años ya, mi querido amigo Pucky, el bonachón San Bernardo que me había acompañado fielmente durante dieciséis años, sin otro objetivo en su vida que el de adorarme, con ese amor leal y totalmente desinteresado que solo un perro es capaz de dar.
Y a su sombra protectora continúo sentándome hoy día en las tardes soleadas para dar un merecido descanso a mi pobre osamenta mientras que mi mirada se pierde en la distancia y mis recuerdos, como hoy, vuelan libres.
Siempre he pensado que algún día, cuando me llegue la hora de partir, me gustaría descansar al abrigo de sus ramas para poder enredarme entre sus raíces y fundirnos en uno solo, Pucky, el roble y yo.
De pronto un intenso resplandor seguido de un trueno, rompieron el hilo de mis pensamientos. Había estado tan absorta divagando por mis recuerdos, que no había notado que la tormenta había vuelto con más furia todavía que el día anterior. Solo tuve el tiempo justo para mirar por la cristalera del salón y ver como el rayo partía en dos a mi viejo y querido roble.Y mientras lo veía caer herido de muerte, sentía como al mismo tiempo dentro de mi, algo se moría con él.
Julia L. Pomposo
sábado, 9 de septiembre de 2017
COLORES
Azul es el color de tus pupilas
Azul como ese océano infinito
Azul como el espacio que me envuelve
Azul como en el valle son los lirios
Castaño es el color de tus cabellos
Castaño como en otoño, el enramado
Castaño como el del roble en la montaña
Castaño como un potrillo desbocado
Rojo es el color que hay en tu boca
Rojo como los frutos del cerezo
Rojo como la sangre de tus venas
Rojo como el ardor que imprime un beso
Dorado es el color que hay en tu piel
Que con un suave rosa se recrea
Y con marrón y negro se aparea
Siendo amarillo el broche que la cierra
La piel multicolor de los humanos
Arco iris de razas variopintas
De colores que emplea en su paleta
El gran Creador y artífice de vida.
domingo, 3 de septiembre de 2017
ENTRE LAS ESTRELLAS
Cuando me marche de aquí,
búscame entre las estrellas
no quiero subir más alto
quiero quedarme entre ellas
Pues desde allí podré ver
lo que ocurre aquí en la tierra
podré contemplarte amor
aunque tu ya no me veas.
Cuando de aquí me haya ido
suéñame cuando te duermas
y podré volver contigo
siempre que tu así lo quieras.
En sueños yo te hablaré
de mi estancia en las estrellas
y juntos evocaremos
moches de pasiones llenas.
Y luego cuando despiertes
me marcharé de tu sueño
llevándome tu sonrisa,
la fragancia de tu piel,
el tacto de unas caricias
y un beso con gusto a miel.
Y sobre todo recuerda.
Cuando me vaya de aquí,
en esas noches tan bellas,
si quieres que vuelva a ti,
alza tus ojos al cielo y....
¡Búscame entre las estrellas.
jueves, 24 de agosto de 2017
LA PARTIDA
Sentada en la escalera de la vida,
subiendo poco a poco los peldaños,
mientras que sigues jugando esta partida,
pasan los días, los meses y los años.
Lamentando la suerte de tu estela,
el mundo gira al azar y por antojo,
tú apuestas negro y par a la ruleta,
y oyes la voz que grita,_ impar y rojo
Planeas paso a paso las jugadas,
lanzas tus dados cargados de esperanza,
lo juegas todo y no recibes nada,
apuestas fuerte pero la vida manda.
Somos todos jugadores sin quererlo
de esta partida complicada y larga
y aunque te empeñes en dirigir el juego,
tu destino dirá la última palabra.
De la baraja que me dieron al nacer,
me van quedando ya poquitas cartas,
por eso apuesto todo a mi presente
que ya se ocupa Dios de mi mañana.
miércoles, 16 de agosto de 2017
LA NOCHE
Muere el día en el ocaso
y el sol se va a descansar.
Un nuevo mundo comienza,
un mundo de oscuridad,
donde magia y fantasía
se mezclan con realidad.
Yo que soy ave nocturna
admiro la inmensidad
de la noche taciturna
ya tachonada de estrellas
y en mis sueños, con mis alas
levanto el vuelo hacia ellas.
Voy descubriendo en la luna
todas sus caras más bellas
¡Qué no me digan los hombres
que tan solo es roca y piedras!
para mi siempre será
la novia de los poetas.
El mar se viste de negro
con su traje de etiqueta,
susurran los cementerios
revolotean los murciélagos
al abandonar sus cuevas
dando a la noche misterio.
La noche guarda el embrujo
de los ritos en la hoguera,
con aromas de aquelarres,
rumores de historias viejas
que se contaba a los niños
para que a dormir se fueran.
Pero la noche transcurre
plácidamente serena,
esperando que amanezca,
para marcharse discreta
y dejar que los mortales
sigan tejiendo leyendas.
Julia L. Pomposo
lunes, 7 de agosto de 2017
DESPIÉRTAME MAÑANA
Despiértame mañana
antes que el sol incendie el horizonte
Despiértame mañana
antes que el gallo anuncie el nuevo día
antes que se disuelvan con la aurora
los restos de los sueños que aun respiran.
Despiértame mañana
antes que pueda la alondra alzar el vuelo
antes que rasgue el velo de la noche, el día
Despiértame mañana
antes que salga el sol de su escondite
e inunde con su luz maravillosa
el cotidiano escenario de la vida.
Despiértame mañana
mientras aun perdure el sabor de los besos ,
mientras el recuerdo del amor aun viva.
Despiértame mañana
y al despertarme, acógeme con fuerza entre tus brazos.
Para sentir dos corazones latir juntos,
dos almas que al unísono respiran.
Despiértame mañana
para poder sentir que aun sigo viva.
Julia L. Pomposo
antes que el sol incendie el horizonte
Despiértame mañana
antes que el gallo anuncie el nuevo día
antes que se disuelvan con la aurora
los restos de los sueños que aun respiran.
Despiértame mañana
antes que pueda la alondra alzar el vuelo
antes que rasgue el velo de la noche, el día
Despiértame mañana
antes que salga el sol de su escondite
e inunde con su luz maravillosa
el cotidiano escenario de la vida.
Despiértame mañana
mientras aun perdure el sabor de los besos ,
mientras el recuerdo del amor aun viva.
Despiértame mañana
y al despertarme, acógeme con fuerza entre tus brazos.
Para sentir dos corazones latir juntos,
dos almas que al unísono respiran.
Despiértame mañana
para poder sentir que aun sigo viva.
Julia L. Pomposo
lunes, 31 de julio de 2017
EL INQUILINO SILENCIOSO
Perdida la mirada de ojos turbios
contemplando, sin verlo, el horizonte
sentado a la sombra del castaño
está el abuelo como cada tarde
Lo observo desde lejos y en silencio
¿En qué estará pensando, me pregunto?
me siento junto a él sin hacer ruido,
me mira sonriendo y taciturno.
Le doy la medicina con cuidado
que toma dócilmente y sin chistar,
tampoco hoy vino nadie a visitarle
es otro día vivido en soledad.
¿Qué secretos habrá en su larga vida?
¿Qué sueños tuvo un día para soñar?
¿Sabrá que en realidad vivió una historia?
¿Será consciente del sitio en donde está?
Ya se ha escondido el sol tras la montaña
es el momento para regresar
lo tomo de la mano y se levanta
camina junto a mi sin preguntar
A veces al amparo del ocaso,
he visto alguna lágrima brillar,
corriendo por los surcos y las arrugas
que ocho décadas marcaron en su faz.
Pronto hará un año que vive con nosotros
nadie jamás le vino a visitar
mañana volverá bajo el castaño
perdida la mirada y sin hablar.
Julia L Pomposo
sábado, 22 de julio de 2017
SALUDANDO AL PERSONAL
22/7/2017
Después de casi diez años con mi blog "Las Cosas de Julia", hoy lo he tenido que eliminar con todo el dolor de mi corazón, pero me estaba dando muchísimos problemas. He abierto este con una nueva dirección de correo para empezar de cero, aunque algunos ya me conocéis en esta dirección por mi blog "En Mi Bosque Mágico"
Espero y confío en veros a todos por aquí, no quisiera perder vuestro contacto, yo por mi parte, intentaré volver a empezar con mis poemas y cuentos y que sea lo que el dios de la informática quiera.
Después de casi diez años con mi blog "Las Cosas de Julia", hoy lo he tenido que eliminar con todo el dolor de mi corazón, pero me estaba dando muchísimos problemas. He abierto este con una nueva dirección de correo para empezar de cero, aunque algunos ya me conocéis en esta dirección por mi blog "En Mi Bosque Mágico"
Espero y confío en veros a todos por aquí, no quisiera perder vuestro contacto, yo por mi parte, intentaré volver a empezar con mis poemas y cuentos y que sea lo que el dios de la informática quiera.
¡Adiós querido amigo!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
ENTRADAS POPULARES
-
Queridos amigos de Blogger, con este clásico os deseo una dulce y feliz Navidad y un 2022 limpio de Covid. Abrazos para todos.
-
Necesitamos amor no necesitamos guerras. Luchemos por ese amor, porque los hombres se entiendan. Porque se bajen las armas y se guarden la...
-
Que en estas fiestas la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo, tus ojos el mejor destino y tu felicidad, mi mayor deseo. ¡Fel...
-
Hoy vamos con una nota de humor, que también es bueno. Si te saco una sonrisa, me daré por satisfecha. Cadenita de colores lleva...
-
EL HADA PROTECTORA Desde que abriste los ojos a este mundo, desde el momento en que a mi pecho te enganchaste, desde el segundo en ...
-
¿Recuerdas cuando corrías tras los muros de la escuela? Recuerda por no olvida,r lo que recordar no puedas. ¡Recuerda niña, recu...























