La noche pasada, la tormenta había sido imponente y no había parado de nevar hasta bien entrada la madrugada, ahora un gélido y cortante viento azotaba las ramas del viejo roble que ocupaba gran parte de nuestro pequeño jardín.
Seguí creciendo a su sombra y durante mi adolescencia su vieja corteza se fue tatuando con sangrantes corazones atravesados por una flecha, eso si, siempre con distintas iniciales, dependiendo de como se llamase el "noviete" de turno. Años más tarde sirvió de decorado de fondo para la foto oficial de mi boda y que aún hoy, preside la chimenea del salón.
Bajo su manto protector, solía colocar la cuna-moisés de mi bebé, al resguardo de los rayos del sol en las cálidas tardes de primavera, mientras que yo me dedicaba a enredar entre las margaritas y azaleas del jardín. También bajo el viejo roble descansaba, hacía dos años ya, mi querido amigo Pucky, el bonachón San Bernardo que me había acompañado fielmente durante dieciséis años, sin otro objetivo en su vida que el de adorarme, con ese amor leal y totalmente desinteresado que solo un perro es capaz de dar.Y a su sombra protectora continúo sentándome hoy día en las tardes soleadas para dar un merecido descanso a mi pobre osamenta mientras que mi mirada se pierde en la distancia y mis recuerdos, como hoy, vuelan libres.
Siempre he pensado que algún día, cuando me llegue la hora de partir, me gustaría descansar al abrigo de sus ramas para poder enredarme entre sus raíces y fundirnos en uno solo, Pucky, el roble y yo.
De pronto un intenso resplandor seguido de un trueno, rompieron el hilo de mis pensamientos. Había estado tan absorta divagando por mis recuerdos, que no había notado que la tormenta había vuelto con más furia y más truenos y relámpagos que el día anterior. Solo tuve el tiempo justo para mirar por la cristalera del salón y ver como un rayo partía en dos a mi viejo y querido roble.Y mientras lo veía caer herido de muerte, una lágrima se deslizó por mi mejilla y sentí como al mismo tiempo dentro de mi, algo se moría con él.
Julia L. Pomposo,










































