AVISO
TODAS LAS IMÁGENES DE ESTE BLOG, HAN SIDO COGIDAS DE INTERNET
SI ALGUNA NO PUEDE ESTAR AQUÍ, ME LO COMUNICAN Y SERÁ RETIRADA DE INMEDIATO.
GRACIAS
…Y por mis venas, poesía
Para la música del blog para poder oir el audio
martes, 20 de noviembre de 2018
QUIZÁS
A ese hombre que levanta
la mano cuando se enfada
quiero darle mi consejo
quizá no sirva de nada.
No digas que eso es amor
no se le parece en nada
tal vez posesión o celos,
maltrato, en una palabra
Si algún día tienes una hija
quizá puedas comprender
que esa cosita pequeña
un día será una mujer.
¿Qué pasará por tu mente
si un día la ves llorar
porque el hombre que ha elegido
la golpea sin piedad?
Quizá sientas un dolor
que hiera tu amor de padre
al ver que le hacen a ella
lo que tu haces a su madre.
Por eso hoy te aconsejo,
piénsalo antes de pegar
si ella ya no te interesa
vete, olvídala y en paz
Julia L. Pomposo
miércoles, 26 de septiembre de 2018
ESTAMOS DE VUELTA
¡Hola amigos!
Ya se acabó la temporada estival y volvemos a la bendita rutina; a partir de hoy, retomo el blog que tan abandonado ha estado todo este tiempo. Espero que todos hayan disfrutado de sus merecidas vacaciones y que todos hayamos regresado a casa sanos y salvos.
Con estas fotos de mi paso por la bella Florencia y con la promesa de ponerme en contacto con todos, les dejo por hoy.
Ya se acabó la temporada estival y volvemos a la bendita rutina; a partir de hoy, retomo el blog que tan abandonado ha estado todo este tiempo. Espero que todos hayan disfrutado de sus merecidas vacaciones y que todos hayamos regresado a casa sanos y salvos.
Con estas fotos de mi paso por la bella Florencia y con la promesa de ponerme en contacto con todos, les dejo por hoy.
martes, 24 de julio de 2018
CANTO A GRANADA
Granada cristiana y mora,
tu embrujo me conquistó.
Por esa orilla del Darro
la noche, la luna y yo.
Tres hembras enamoradas,
rendidas a tu hermosura
prendadas por el encanto,
de tu belleza desnuda.
A la vista de tus muros
y esa Torre de la Vela,
como un imán me empujaban
hacia ti, Alhambra bella.
La paz del Generalife
con sus aguas cantarínas,
ese Albaicín tan gitano
y hasta esa Puerta de Elvira.
Por ti, cierto rey lloró
al perder tanta hermosura.
Y hoy al contemplarte entiendo,
de aquel hombre, su amargura.
Todo en ti, resulta bello,
mezcla de gitana y mora.
Tus palacios nazaríes
y la magia de tu historia.
Jardín de la tierra mía,
flor, entre las flores bellas.
Algún día volveré
Granada, a pisar tu tierra.
Y si alguna vez me pierdo,
que me busquen en Granada.
porqué allí me encontrarán,
caminito de la Alhambra .
P/D Dice un dicho popular
"Dale limosna, mujer que no hay en la vida nada, como la pena de ser ciego en Granada"
domingo, 8 de julio de 2018
JUGANDO CON LAS ESDRÚJULAS
Fue en un lánguido sábado
cuando me sentí romántica
con pensamientos caóticos
y un poco lúdica y pánfila
perdida como molécula
en un desierto sin brújula
sin técnica y sin estética
empecé a juntar esdrújulas.
Para no sentirme estúpida
ni caótica ni histérica.
Sin pensar en la política
para no montar en cólera,
ni enfadarme con el prójimo,
ni salirme de mi órbita,
ni enzarzarme en una riña
clásica, típica y tópica.
Tras un estío sabático
tórrido, cítrico y árido
decidí ponerme artística,
mística, lúcida y lógica.
Para todo hay una esdrújula
y súbitamente maléfica
decidí ponerlo en práctica
y me surgió este poema.
Al solitario lo exótico,
a la molécula el átomo,
para el perdido la brújula
y para matar el tiempo
jueves, 21 de junio de 2018
...Y DIOS CREÓ A LA MUJER
Al acabar la Creación
debió de pensar Yavé,
que el mundo estaba incompleto
si faltaba la mujer.
Hizo que el hombre durmiera
y le sacó una costilla
para hacer¡Oh maravilla!
del hombre, la compañera.
Le arrancó rayos al sol
para formar sus cabellos
y dos estrellas del Cielo,
en sus ojos colocó.
Sangre de la Diosa Amor,
para la boca de grana,
la que mordió la manzana
que al pecado nos llevó.
La dotó de gran ternura.
Le dio alma y corazón
y en su vientre se encarnó
la generación futura.
En sus pechos puso Dios
el sustento de la vida.
Esposa, madre y amiga,
así la quiso el Creador.
Hombre y mujer de la mano,
emprendieron el camino,
por las sendas del destino,
del amor y del pecado.
Si en el vientre de María
el Salvador fue engendrado,
por una mujer morimos,
por otra fuimos salvados.
Julia L. Pomposo
debió de pensar Yavé,
que el mundo estaba incompleto
si faltaba la mujer.
Hizo que el hombre durmiera
y le sacó una costilla
para hacer¡Oh maravilla!
del hombre, la compañera.
Le arrancó rayos al sol
para formar sus cabellos
y dos estrellas del Cielo,
en sus ojos colocó.
Sangre de la Diosa Amor,
para la boca de grana,
la que mordió la manzana
que al pecado nos llevó.
La dotó de gran ternura.
Le dio alma y corazón
y en su vientre se encarnó
la generación futura.
En sus pechos puso Dios
el sustento de la vida.
Esposa, madre y amiga,
así la quiso el Creador.
Hombre y mujer de la mano,
emprendieron el camino,
por las sendas del destino,
del amor y del pecado.
Si en el vientre de María
el Salvador fue engendrado,
por una mujer morimos,
por otra fuimos salvados.
Julia L. Pomposo
viernes, 8 de junio de 2018
NIEVE EN TUS SIENES
Hoy volví a verte de nuevo
y encontré nieve en tus sienes,
una vez ¡Te quise tanto!
después, dejé de quererte.
Me marché una madrugada
para encontrar mi destino
sin volver la vista atrás
para mirar al camino.
Me alejé con paso firme,
con la luna por testigo,
como se alejan los hijos
cuando abandonan el nido.
Después pasaron los años,
se sucedieron los ciclos
y el fruto de mis entrañas
seguía creciendo conmigo.
No fue un camino de rosas
luché con coraje y brío
para convertir en hombre
al hijo de aquel cariño.
Hoy, después de treinta años
volví a pisar el camino
con la mirada hacia el frente
y del brazo de mi hijo.
Aquel que nunca quisiste,
aquel que solo fué mío
Hoy volvimos a encontrarnos
yo orgullosa y tú vencido
Y de tu bronca garganta
se te ha escapado un suspiro
al contemplar de mi brazo
al fruto de aquel cariño.
¡Es tan parecido a tí!
tan igual y tan distinto
él, rebosante de amor
tú, queriéndote a ti mismo.
No me arrepiento de aquello
te quise sin compromisos
solo y triste te encontré
y solo te dejó el destino.
Hoy volví a verte de nuevo
y encontré nieve en tus sienes
un día ¡Te quise tanto!
Después......,dejé de quererte.
Julia L. Pomposo
viernes, 25 de mayo de 2018
CANTO AL MAR
Manto de azul profundo y misterioso
En ira se transforma su energía
Convirtiendo ese azul maravilloso
En el gris de la furia contenida.
¡Cuántas veces soñé ir a la grupa!
Montada cual jinete en una ola
¡Y cuántas desperté de mi aventura!
Anclada en tierra firme, como ahora.
Nadie será jamás tan grande y libre
Como lo es el mar en su bravura
Hoy le contemplo indómito y terrible
Y aún así envidio su hermosura.
El hombre que ganó tantas batallas
Que domina espacio y tiempo con soltura
Que viajó por las estrellas a la luna
Al enfrentarse al mar no halló fortuna.
De azul añil, de gris, de mis colores
Manso, rebelde, claro o tenebroso
O en su inmenso esplendor de gran coloso
El mar siempre será maravilloso
Julia L. Pomposo
miércoles, 9 de mayo de 2018
LLORA LA TIERRA
cuando la hieres, la Tierra llora.
Si un bosque arde llora la Tierra
llora si el hacha tala en la selva.
Cuando en los ríos mueren los peces,
también un poco la Tierra muere.
Si es lacerada por las sequías
la Tierra llora por sus heridas.
Por el deshielo de los glaciales,
por la marea negra en los mares.
Por las matanzas descontroladas
la Tierra llora desconsolada.
Por tantas luchas y tantas guerras
que poco a poco matan la Tierra.
Hagamos todos que al fin un día
cambie su triste llanto por risa.
Por un futuro lleno de vida,
para que cure de sus heridas
y en armonía con el planeta.
¡Dejemos de hacer llorar a la Tierra!
Julia L. Pomposo
viernes, 27 de abril de 2018
LA PALABRA PERDIDA
Al iniciar un nuevo amor cruzamos
ese puente tendido a la ilusión,
corriendo apresurados
sin mirar a los lados
para apurar al máximo su aliento.
No dejes que tu vuelo se detenga
no permitas que bajen la barrera
vuela raudo, alto y sin escalas
para evitar al máximo la espera.
Mira el paso de algunos por la vida
como dejan morir en despedidas
ese único instante, el minuto perdido,
la risa contenida
Se mueren las promesas, se cierran los caminos
se consumen las velas y lo que un día fue amor,
de pronto se apagó
se quedó en el olvido.
Quisiera atrapar entre mis dedos
el agua transparente de aquel río
aquel rayo de sol que un día fue mío
el aire con olor a despedida
y volver a encontrar la palabra perdida.
Julia L. Pomposo
corriendo apresurados
sin mirar a los lados
para apurar al máximo su aliento.
No dejes que tu vuelo se detenga
no permitas que bajen la barrera
vuela raudo, alto y sin escalas
para evitar al máximo la espera.
Mira el paso de algunos por la vida
como dejan morir en despedidas
ese único instante, el minuto perdido,
la risa contenida
Se mueren las promesas, se cierran los caminos
se consumen las velas y lo que un día fue amor,
de pronto se apagó
se quedó en el olvido.
Quisiera atrapar entre mis dedos
el agua transparente de aquel río
aquel rayo de sol que un día fue mío
el aire con olor a despedida
y volver a encontrar la palabra perdida.
Julia L. Pomposo
viernes, 6 de abril de 2018
EL AMOR A VECES MATA
Solo en sueños podía imaginarse
Su mundo sin sus besos y su risa
Las noches de verano con su brisa
Junto a él, su mano entre sus dedos.
Juntos eran equipo y compañeros
Dos en uno que forman un entero
Eran brisa de mar, salitre y cielo
Eran fieles amantes del deseo.
Eran dos corazones que latían
Al unísono la misma melodía
Un compacto de sangre, piel y huesos
Un enredo de miembros en el lecho.
Cuando llegó el final, no supo verlo
La pilló por sorpresa el devaneo.
No pudo resistir seguir sin él
Y prefirió la muerte a la agonía.
De vivir sin su amor un solo día.
De pensar en su boca en otros labios
Su cuerpo, otro cuerpo acariciando.
El viejo roble, testigo de sus sueños
Y de su risa alegre, tantas veces
Sirvió como instrumento de su muerte
…Y allí la encontró el sol al día siguiente
Como fruto colgante, fría e inerte
Julia L. Pomposo
lunes, 26 de marzo de 2018
¡TE QUIERO TANTO, SEÑOR!
En horas de tocar fondo,
de necesitar consuelo,
de arrastrarme por el suelo,
entre tus brazos me escondo.
No hay un bálsamo mejor
que el de asomarme a tus ojos
que me miran sin enojo
¡Te quiero tanto Señor!
Al contemplar esa Cruz
donde todos te pusimos
siento un dolor infinito
del que me consuelas Tú.
Eres mi hermano mayor
mi compañero y amigo,
aquel en quien yo confío
¡Te quiero tanto Señor!
Para amar como Tu amaste
con ese amor tan enorme
es necesario ser Hombre,
ser Espíritu y ser Dios.
Porque ahí quiero estar yo,
perdóname si he pecado
y no me eches de tu lado
¡Te quiero tanto Señor!
lunes, 19 de marzo de 2018
SUEÑOS REALES
Despertad ángeles todos
Abrid las alas
Alzad el vuelo
Un alma se había perdido
Y al fin ha vuelto.
Alumbrad estrellas
Brillad luceros
Cruzad galaxias
Surcad los cielos
Contad a todos la buena nueva
De lo profundo de los infiernos
Alguien regresa.
Marchó un buen día
Sin cita previa
Probó aventuras
Luchó en mil guerras
Para enfrentarse con su conciencia
Perdió batallas
Gano miserias
Al fin, desengañado por lo que viera
Salió del pozo donde se hallaba
Y volvió al camino
Que un día perdiera
Y aun recordaba.
No busques sueños artificiales
Vuelve al regazo
Sueña conmigo
Yo te daré sueños reales
Por eso hoy grito...
¡Despertad ángeles todos
Abrid las alas
Alzad el vuelo
Un alma se había perdido
Y al fin ha vuelto!
Julia L. Pomposo
miércoles, 7 de marzo de 2018
MUJER
Sigue mujer, adelante,
no pares tu caminar,
sigue tu camino libre.
Conseguirás lo que quieras.
Serás hija, hermana y madre,
esposa, amiga y amante.
Inventarás nuevos sueños,
lucharás con alegría,
superarás tus caidas,
forjarás tu día a día;
pero siempre serás tú,
sin que nadie te lo impida.
No dejes que otros levanten
los pilares de tu vida.
Se luchadora y se libre,
se fuerte y dulce a la vez
y canta a los cuatro vientos,
el gozo de ser mujer.
No dejes que nadie corte
tu libertad ni tus alas.
No dejes que te amedranten,
sigue corriendo y volando.
Sigue mujer...¡Adelante!
Julia L. Pomposo
viernes, 2 de marzo de 2018
LA RECETA DE LA GITANA
Hoy propongo una receta
que encontré en un viejo armario,
me la enseñó una gitana
que un día leyó mi mano.
El plato se llama amor
pero cuesta prepararlo
lleva muchos ingredientes
y es difícil encontrarlos.
Unos trozos de paciencia,
de caridad y de agrado,
remuévelo todo bien
y para formar el caldo,
un chorrito de alegría
y de tolerancia, un cazo.
Aderézalo con besos,
con bondad y con abrazos.
Añádele compasión
y no olvides la esperanza,
y para que salga bueno
no le pongas muchas lágrimas.
La educación que no falte
que le da un toque de gracia
y el respeto y la ternura
le dan buen gusto a la salsa.
Y con estos ingredientes,
creo que ya está terminada.
si alguno se me olvidó,
pregúntale a la gitana.
viernes, 16 de febrero de 2018
RELATO CORTO EN TRES CAPÍTULOS
Hoy cambio de registro, aparco los poemas para dejaros este relato o cuento en tres capítulos, espero que os guste. El mensaje es duro pero tristemente cierto.
PARA LOS QUE CREEN QUE EL INFIERNO NO EXISTE
Capítulo 1º
Eva abrió los ojos y miró a su alrededor sin saber dónde estaba. Durante unos minutos se dedicó a inspeccionar la habitación donde se encontraba.
Era pequeña y muy limpia sin más mobiliario que la cama de hierro articulada en la que estaba acostada y a su izquierda una especie de repisa en la pared, que hacía las funciones de mesilla de noche, sobre la que había una caja de pañuelos de papel y una botella de agua mineral, ambas sin abrir. En la pared de la derecha había un amplio ventanal que dejaba pasar la luz tenuemente a través de las rendijas de una persiana de plástico de color azul. El ambiente estaba agradablemente refrigerado y un olor a mezcla de alcohol, yodo y éter, tan característico de los hospitales, flotaba en el aire.
De pronto la inspección quedó interrumpida por la entrada en la habitación de una enfermera que al verla despierta la saludó sonriente, _¡Vaya, por fin has despertado! ¿Cómo te encuentras?_ Y dirigiéndose hacia la ventana levantó la persiana dejando que la luz del día inundara el pequeño cuarto. Mientras le tomaba la temperatura le explicó lo que había ocurrido.
Hace tres días que estás aquí ¿no lo recuerdas?, alguien te encontró en una callejuela del barrio antiguo inconsciente y magullada y avisó a la policía, ellos te trajeron. _Ahora descansa, luego pasará el doctor a visitarte_ y volvió a salir dejando a Eva confundida y sumida en sus pensamientos.
Poco a poco los recuerdos fueron abriéndose paso en su cabeza y unas lágrimas calientes y amargas comenzaron a rodar por sus mejillas. ¿Cómo había caído tan bajo hasta llegar a esta situación?, apenas hacía un año que había comenzado todo, cuando alguien que a su vez conocía a alguien de su círculo de amigos, la invitó a una fiesta en la que el alcohol abundaba y en la que se jugaba a un juego que consistía en hacer girar suavemente una mesita redonda sobre la que habían colocado varios vasos llenos de whisky, unos de los cuales llevaba además un “premio”, cada uno cogía el vaso que se había parado frente a él y Eva fue la “afortunada” en aquella especie de ruleta rusa.
Al poco rato empezó a notar como una sensación de ingravidez la invadía y comenzó a elevarse sobro todos ellos, ¡era genial! Podía verlos bailando y riendo pero ya no los oía, ¡tan alto había volado! A su alrededor se agitaban millones de lucecitas que continuamente cambiaban de forma y color, como si de un inmenso calidoscopio se tratase. No recordaba cómo acabó la fiesta ni cómo llegó a su casa pero despertó en su habitación con un fuerte dolor de cabeza y unas terribles náuseas y en aquel momento se prometió a sí misma que no volvería a ocurrir, pero ocurrió…
Capítulo 2º
Su madre ya le había aconsejado en varias ocasiones que cambiase de amistades, que aquel grupito con el que salía era una mala influencia para ella, pero Eva siempre se burlaba acusándola de vivir obsesionada con el fantasma de la droga y solía decirle _ no te preocupes, tu hija tiene muy claro que nunca entrará en ese sórdido mundo_ pero había entrado…¡Y cómo!
Al principio fueron pequeños asaltos al monedero de mamá pero pronto se fue convirtiendo en algo más serio. Hoy unos pendientes, mañana un anillo y así, poco a poco, fueron desapareciendo las escasas joyas que había en la casa.
Después había perdido el trabajo de fin de semana que tenía en un restaurante de comida rápida, demasiadas sisas a la caja y demasiados bolsos de compañeras robados acabaron por acusarla a ella, a la que milagrosamente, nadie robaba nunca.
Sus, cada vez más frecuentes, idas y venidas al barrio antiguo donde habitaba toda la crem de la crem de los camellos y traficantes de la ciudad, eran su única ocupación.
Vivía en un infecto cuartucho sin ventilación de una inmunda pensión del mismo barrio, desde aquel día en que su madre se había negado a darle dinero y ella, ciega de furia había levantado la mano para golpearla y así habría sido si en aquel momento no hubiese llegado su hermano impidiéndoselo. Luego se enteró por alguien de que su madre había muerto de un infarto dos meses después y supo entonces que había sido ella la culpable de su muerte, pero ni los tres días que permaneció sin salir de la pensión, ni todas las lágrimas que había derramado en aquellos días, podrían ya hacer nada y ella tendría que vivir de ahora en adelante con el peso de aquella losa sobre su conciencia.
Capítulo 3º
La primera vez que vendió su cuerpo para conseguir dinero con el que seguir alimentando su adicción, sintió una repugnancia infinita pero poco a poco lo fue haciendo cada vez con más frecuencia hasta convertirse para ella en una simple fuente de ingresos con la que poder aplacar aquel monstruo que le devoraba las entrañas. No quería pensar en cuantas vejaciones, humillaciones y vilezas había tenido que soportar, a veces por tan solo unas pocas monedas.
Solo tenía veintidós años pero aparentaba casi cuarenta. Su pelo había pasado de ser una hermosa melena brillante y cobriza a una especie de maraña sucia y sin color. Todo su pensamiento lo ocupaba la necesidad de conseguir dinero y no tenía ni tiempo ni ganas de ocuparse de nada más.
Eva no sabía cuanto tiempo llevaba sumida en sus recuerdos, cuando de pronto se abrió la puerta y entró el doctor; era un hombre de unos cuarenta y cinco años, alto y de tez algo pálida que la saludó con un ¿Cómo te encuentras?. El Dr. Bravo le explicó que su estado era delicado pues padecía una anemia bastante seria y le advirtió que debía cambiar de vida si no por ella, al menos por el hijo que estaba esperando, ya que se encontraba embarazada de más de dos meses. Seguidamente se fue dejando a Eva sumergida en un mar de confusiones. Su primer sentimiento fue de pánico ¡Qué iba a hacer ella con un bebé¡…Pero poco a poco, la idea fue tomando forma dentro de su cabeza y el pánico inicial se fue convirtiendo en almo más dulce que le inundaba el corazón.
Epílogo
¿Por qué no?, eso sería el aliciente para empezar a cambiar de vida. Llamaría a su hermano, que tantas veces había intentado entablar contacto con ella, él le ayudaría y tendría a su hijo y se esforzaría en encontrar un trabajo para poder criarlo y cuidarlo.
Plácidamente se fue quedando dormida, ya habría tiempo mañana de seguir planeando la llegada de su bebé, mañana comenzaría una nueva etapa de su vida y eso la asustaba, sabía que sería muy duro y nada fácil, vendrían días de desesperación y amargura en los que querría dejarlo todo, pero también sentía mucha ilusión y una gran esperanza llenaba su ánimo. Atrás quedaría el infierno del tiempo vivido, ser madre sería una maravillosa experiencia, ahora tenía un motivo para seguir viviendo y por lo que luchar y con estos pensamientos se quedó dormida, mientras una sonrisa iluminaba su rostro.
FIN
PARA LOS QUE CREEN QUE EL INFIERNO NO EXISTE
Capítulo 1º
Eva abrió los ojos y miró a su alrededor sin saber dónde estaba. Durante unos minutos se dedicó a inspeccionar la habitación donde se encontraba.
Era pequeña y muy limpia sin más mobiliario que la cama de hierro articulada en la que estaba acostada y a su izquierda una especie de repisa en la pared, que hacía las funciones de mesilla de noche, sobre la que había una caja de pañuelos de papel y una botella de agua mineral, ambas sin abrir. En la pared de la derecha había un amplio ventanal que dejaba pasar la luz tenuemente a través de las rendijas de una persiana de plástico de color azul. El ambiente estaba agradablemente refrigerado y un olor a mezcla de alcohol, yodo y éter, tan característico de los hospitales, flotaba en el aire.
De pronto la inspección quedó interrumpida por la entrada en la habitación de una enfermera que al verla despierta la saludó sonriente, _¡Vaya, por fin has despertado! ¿Cómo te encuentras?_ Y dirigiéndose hacia la ventana levantó la persiana dejando que la luz del día inundara el pequeño cuarto. Mientras le tomaba la temperatura le explicó lo que había ocurrido.
Hace tres días que estás aquí ¿no lo recuerdas?, alguien te encontró en una callejuela del barrio antiguo inconsciente y magullada y avisó a la policía, ellos te trajeron. _Ahora descansa, luego pasará el doctor a visitarte_ y volvió a salir dejando a Eva confundida y sumida en sus pensamientos.
Poco a poco los recuerdos fueron abriéndose paso en su cabeza y unas lágrimas calientes y amargas comenzaron a rodar por sus mejillas. ¿Cómo había caído tan bajo hasta llegar a esta situación?, apenas hacía un año que había comenzado todo, cuando alguien que a su vez conocía a alguien de su círculo de amigos, la invitó a una fiesta en la que el alcohol abundaba y en la que se jugaba a un juego que consistía en hacer girar suavemente una mesita redonda sobre la que habían colocado varios vasos llenos de whisky, unos de los cuales llevaba además un “premio”, cada uno cogía el vaso que se había parado frente a él y Eva fue la “afortunada” en aquella especie de ruleta rusa.
Al poco rato empezó a notar como una sensación de ingravidez la invadía y comenzó a elevarse sobro todos ellos, ¡era genial! Podía verlos bailando y riendo pero ya no los oía, ¡tan alto había volado! A su alrededor se agitaban millones de lucecitas que continuamente cambiaban de forma y color, como si de un inmenso calidoscopio se tratase. No recordaba cómo acabó la fiesta ni cómo llegó a su casa pero despertó en su habitación con un fuerte dolor de cabeza y unas terribles náuseas y en aquel momento se prometió a sí misma que no volvería a ocurrir, pero ocurrió…
Capítulo 2º
Su madre ya le había aconsejado en varias ocasiones que cambiase de amistades, que aquel grupito con el que salía era una mala influencia para ella, pero Eva siempre se burlaba acusándola de vivir obsesionada con el fantasma de la droga y solía decirle _ no te preocupes, tu hija tiene muy claro que nunca entrará en ese sórdido mundo_ pero había entrado…¡Y cómo!
Al principio fueron pequeños asaltos al monedero de mamá pero pronto se fue convirtiendo en algo más serio. Hoy unos pendientes, mañana un anillo y así, poco a poco, fueron desapareciendo las escasas joyas que había en la casa.
Después había perdido el trabajo de fin de semana que tenía en un restaurante de comida rápida, demasiadas sisas a la caja y demasiados bolsos de compañeras robados acabaron por acusarla a ella, a la que milagrosamente, nadie robaba nunca.
Sus, cada vez más frecuentes, idas y venidas al barrio antiguo donde habitaba toda la crem de la crem de los camellos y traficantes de la ciudad, eran su única ocupación.
Vivía en un infecto cuartucho sin ventilación de una inmunda pensión del mismo barrio, desde aquel día en que su madre se había negado a darle dinero y ella, ciega de furia había levantado la mano para golpearla y así habría sido si en aquel momento no hubiese llegado su hermano impidiéndoselo. Luego se enteró por alguien de que su madre había muerto de un infarto dos meses después y supo entonces que había sido ella la culpable de su muerte, pero ni los tres días que permaneció sin salir de la pensión, ni todas las lágrimas que había derramado en aquellos días, podrían ya hacer nada y ella tendría que vivir de ahora en adelante con el peso de aquella losa sobre su conciencia.
Capítulo 3º
La primera vez que vendió su cuerpo para conseguir dinero con el que seguir alimentando su adicción, sintió una repugnancia infinita pero poco a poco lo fue haciendo cada vez con más frecuencia hasta convertirse para ella en una simple fuente de ingresos con la que poder aplacar aquel monstruo que le devoraba las entrañas. No quería pensar en cuantas vejaciones, humillaciones y vilezas había tenido que soportar, a veces por tan solo unas pocas monedas.
Solo tenía veintidós años pero aparentaba casi cuarenta. Su pelo había pasado de ser una hermosa melena brillante y cobriza a una especie de maraña sucia y sin color. Todo su pensamiento lo ocupaba la necesidad de conseguir dinero y no tenía ni tiempo ni ganas de ocuparse de nada más.
Eva no sabía cuanto tiempo llevaba sumida en sus recuerdos, cuando de pronto se abrió la puerta y entró el doctor; era un hombre de unos cuarenta y cinco años, alto y de tez algo pálida que la saludó con un ¿Cómo te encuentras?. El Dr. Bravo le explicó que su estado era delicado pues padecía una anemia bastante seria y le advirtió que debía cambiar de vida si no por ella, al menos por el hijo que estaba esperando, ya que se encontraba embarazada de más de dos meses. Seguidamente se fue dejando a Eva sumergida en un mar de confusiones. Su primer sentimiento fue de pánico ¡Qué iba a hacer ella con un bebé¡…Pero poco a poco, la idea fue tomando forma dentro de su cabeza y el pánico inicial se fue convirtiendo en almo más dulce que le inundaba el corazón.
Epílogo
¿Por qué no?, eso sería el aliciente para empezar a cambiar de vida. Llamaría a su hermano, que tantas veces había intentado entablar contacto con ella, él le ayudaría y tendría a su hijo y se esforzaría en encontrar un trabajo para poder criarlo y cuidarlo.
Plácidamente se fue quedando dormida, ya habría tiempo mañana de seguir planeando la llegada de su bebé, mañana comenzaría una nueva etapa de su vida y eso la asustaba, sabía que sería muy duro y nada fácil, vendrían días de desesperación y amargura en los que querría dejarlo todo, pero también sentía mucha ilusión y una gran esperanza llenaba su ánimo. Atrás quedaría el infierno del tiempo vivido, ser madre sería una maravillosa experiencia, ahora tenía un motivo para seguir viviendo y por lo que luchar y con estos pensamientos se quedó dormida, mientras una sonrisa iluminaba su rostro.
FIN
viernes, 2 de febrero de 2018
PEREJILILLO
Perejilillo
Nadie conoce su nombre
le llaman Perejilillo
porque su abuela de verde
siempre le lleva vestido.
Le verás correteando
alegre por la vereda
y detrás refunfuñando
se oye gritar a la abuela.
Perejilillo vamos, no te entretengas
que ya se van tus amigos,
que llegas tarde a la escuela
¡Qué niño, Señor, que niño!
¡Qué guerra por Dios, que guerra!
que ganas tengo que crezca,
va rezongando la abuela,
que ya me pesan los años
y no estoy para carreras.
Pero un día que corría
Perejilillo a la escuela
al atravesar el puente
sobrevino la tragedia
Su pobre abuela no pudo
alcanzarlo en su carrera
quedó perpleja mirando como desaparecía
en el agua su cabeza.

Ha pasado más de un año
y el corazón se te rompe
cuando encuentras a la abuela
murmurando y cabizbaja
solita por la vereda.
Perejilillo vamos, Perejilillo venga
Perejilillo vuelve
que está muy sola tu abuela
Que por mucho que me enfade
quiero tenerte conmigo
que eres carne de mi carne
eres hijo de mi hijo
Que si tú no vuelves niño
¿Para qué vive esta vieja?
Que sin ti, Perejilillo
nada en la vida me queda.
Julia L. Pomposo
viernes, 19 de enero de 2018
CARTA DE UN SOLDADO
Hoy el día amaneció oliendo a pólvora y fuego,
hoy el tronar del cañón me despertó de mi sueño.
y de pronto comprendí que no se por que peleo,
contra quien estoy luchando, ni que bandera defiendo.
Hoy cogí papel y lápiz para escribir lo que veo
y así dejar testimonio de este absurdo enfrentamiento.
No se si en mi corazón queda ya algún sentimiento
una fría indiferencia me recorre todo el cuerpo.
Entre el fragor de la lucha, de pensar no tengo tiempo
y poco a poco en mi mente se me borran los recuerdos.
De mi amada ya no evoco ni sus ojos, ni su pelo,
ni el perfume de su piel ni a lo que saben sus besos.
Ya he olvidado el aroma de las flores de mi huerto,
el de la tierra mojada y ese del pan recién hecho.
Los niños de este pais, no son como los del nuestro,
aquí no juegan ni rien porque no les queda tiempo.
Luchan por sobrevivir entre tanto sufrimiento,
aquí empuñan un fusil y dejan soldados muertos.
Pero he de acabar mi carta, algo me ha dado en el pecho
Pero he de acabar mi carta, algo me ha dado en el pecho
y de un rojo carmesí se está tiñendo mi cuerpo.
Espero que alguien la lea y que terminen con esto
pues la guerra es entre todos, el peor de los inventos.
Y como un día comentó alguien que ya no recuerdo.
"Si los que ordenan las guerras, tuviesen que luchar ellos,
sábado, 16 de diciembre de 2017
¡QUÉ NOCHE TAN BELLA!
¿Has visto Tobías qué noche tan bella?
¿Por qué el firmamento luce hoy tan claro?
Es noche cerrada, ¿no lo encuentras raro?...
¿Y por qué brilla tanto esa hermosa estrella?.
Oigo como voces allá en lo alto
mas, no me hagas caso, deben ser los años.
Ya oigo cosas raras, pero yo diría
que eso son las voces de ángeles cantando.
Observa esa estrella, ¿está caminando?...
Vamos a seguirla, nos está llamando.
Coge algo de pan y miel, por si acaso.
A ver hasta dónde nos guían sus pasos.
Tengo miedo, Andrés, ¡todo es tan extraño!
Pues yo siento paz y una voz me dice
que algo está pasando.
Anda y date prisa, reúne al rebaño.
Para un poco, Andrés, que estoy muy cansado.
Un esfuerzo más que estamos llegando.
Mira, ¿ves la estrella?, al fin se ha parado.
¿Por qué se detiene sobre el viejo establo?
Ven, Tobías, no temas, que no pasa nada,
tan sólo es un niño envuelto entre pajas.
¡Pero qué dulzura tiene su mirada!.
Sólo contemplarlo reconforta el alma.
¿Quién es este niño de madre tan bella?
Es el Rey del Cielo, por Él las estrellas
bajan a adorarle desde el firmamento.
Por nosotros viene a este mundo nuestro.
Pasarán los siglos y hasta los milenios
y recordarán a través del tiempo
lo que en este establo está sucediendo
y la hermosa noche que estamos viviendo.
Vamos presurosos, hay que divulgarlo,
que todos conozcan lo que ha sucedido.
Que en un pueblecito y en un pobre establo
el Hijo de Dios hoy nos ha nacido
Julia L. Pomposo
¿Por qué el firmamento luce hoy tan claro?
Es noche cerrada, ¿no lo encuentras raro?... ¿Y por qué brilla tanto esa hermosa estrella?.
Oigo como voces allá en lo alto
mas, no me hagas caso, deben ser los años.
Ya oigo cosas raras, pero yo diría
que eso son las voces de ángeles cantando.
Observa esa estrella, ¿está caminando?...
Vamos a seguirla, nos está llamando.
Coge algo de pan y miel, por si acaso.
A ver hasta dónde nos guían sus pasos.
Tengo miedo, Andrés, ¡todo es tan extraño!
Pues yo siento paz y una voz me dice
que algo está pasando.
Anda y date prisa, reúne al rebaño.
Para un poco, Andrés, que estoy muy cansado.
Un esfuerzo más que estamos llegando.
Mira, ¿ves la estrella?, al fin se ha parado.
¿Por qué se detiene sobre el viejo establo?
Ven, Tobías, no temas, que no pasa nada,
tan sólo es un niño envuelto entre pajas.
¡Pero qué dulzura tiene su mirada!.
Sólo contemplarlo reconforta el alma.
¿Quién es este niño de madre tan bella?
Es el Rey del Cielo, por Él las estrellas
bajan a adorarle desde el firmamento.
Por nosotros viene a este mundo nuestro.
Pasarán los siglos y hasta los milenios
y recordarán a través del tiempo
lo que en este establo está sucediendo
y la hermosa noche que estamos viviendo.
Vamos presurosos, hay que divulgarlo,
que todos conozcan lo que ha sucedido.
Que en un pueblecito y en un pobre establo
el Hijo de Dios hoy nos ha nacido
Julia L. Pomposo
lunes, 4 de diciembre de 2017
EL GNOMO DEL JARDÍN
En el patio (al que nos gustaba llamar jardín) de la casa de mis abuelos, hay un gnomo de esos tan típicos que adornan los jardines de cualquier país del mundo. Está allí desde tiempo inmemorial, no sé de donde vino aunque creo recordar haber oído decir a mi abuela, que lo recogió de la basura, donde alguien lo había tirado para que pasase a mejor vida.
Yo lo recuerdo desde que era niña y con el paso de los años fui testigo de los cambios producidos en su indumentaria. En primer lugar su vestimenta original fue, chaquetilla y gorro puntiagudo, ambos de un color rojo muy vivo y su pantalón de un tono marrón oscuro. Tiene una barba blanca y rizada y en su boca una eterna pipa de bambú. En su mano derecha lleva un farol, en el que se podía leer en pequeñas letras metálicas, parte de una palabra, a la que se le habían caído las primeras letras y nunca supimos que querían decir aquellas cuatro letras, "…sute", siempre pensamos que debía de ser lo que quedaba de la marca del fabricante. En ese farolito, recuerdo que mi abuela solía meter un trozo de vela encendida y quedaba muy bonito, sobre todo en las letárgicas noches mediterráneas de agosto, además la luz de la vela atraía a mosquitos, polillas y otros insectos voladores, librándonos así de sus molestas picaduras.
Después, cada vez que en casa de mis abuelos se pintaban las verjas de hierro y las cercas de madera que rodeaban los parterres de flores a nuestro pequeño gnomo lo vestían con el mismo color, supongo que para remediar los estragos del sol y la lluvia y que de paso, quedara a juego con lo demás. Por otra parte, eran otros tiempos y no se tiraba nada, en alguna ocasión por rebañar la lata de pintura al máximo, nuestro amigo se había quedado con su ropa a medio pintar, hasta la próxima ocasión.
Pasaron los años, los nietos crecimos y abandonamos la vieja casa, donde hijos, padres y abuelos, habíamos vivido días felices. Pasado un tiempo mi abuelo murió y ocho años después, mi abuela. Entre todos decidimos cerrar la casa hasta ver que se hacía con ella y el pobre gnomo quedó allí solo, abandonado y olvidado de todos.
Hoy, después de muchos años, decidí acercarme al pueblo para ver como seguía la vieja casa. Ya desde lejos pude apreciar su decadencia: persianas rotas, el canalón que bordea el tejado colgando de una esquina y la maleza y la mala yerba invadiéndolo todo y por dentro todo cubierto por una gruesa capa de polvo, el viejo columpio que nuestro abuelo nos hizo, yacía en el suelo, a los pies de la higuera con la soga podrida por las inclemencias del tiempo y los años transcurridos. La buganvilla, tantos años sin haber sido podada, se había vuelto tan enorme que enredaba sus ramas en la higuera en salvaje abrazo. Seguí deambulando por entre los parterres ahora poblados de ortigas, cuando entre la maleza de pronto distinguí algo rojo y brillante y cual no sería mi sorpresa cuando al acercarme pude ver al viejo gnomo más reluciente que nunca, dándome la bienvenida mientras me alumbraba el camino con su farol encendido, al que por cierto, ahora también le faltaba la “u” de la antigua palabra, ahora solo se podía leer “…s..te”
...Y llámenme loca, pero de pronto aquella figurita inanimada cobró vida y me sonrió guiñándome un ojo y dejando caer su eterna pipa y os juro, os juro, que como en un susurro me dijo "Gracias por venir a rescatarme"
Yo lo recuerdo desde que era niña y con el paso de los años fui testigo de los cambios producidos en su indumentaria. En primer lugar su vestimenta original fue, chaquetilla y gorro puntiagudo, ambos de un color rojo muy vivo y su pantalón de un tono marrón oscuro. Tiene una barba blanca y rizada y en su boca una eterna pipa de bambú. En su mano derecha lleva un farol, en el que se podía leer en pequeñas letras metálicas, parte de una palabra, a la que se le habían caído las primeras letras y nunca supimos que querían decir aquellas cuatro letras, "…sute", siempre pensamos que debía de ser lo que quedaba de la marca del fabricante. En ese farolito, recuerdo que mi abuela solía meter un trozo de vela encendida y quedaba muy bonito, sobre todo en las letárgicas noches mediterráneas de agosto, además la luz de la vela atraía a mosquitos, polillas y otros insectos voladores, librándonos así de sus molestas picaduras.
Después, cada vez que en casa de mis abuelos se pintaban las verjas de hierro y las cercas de madera que rodeaban los parterres de flores a nuestro pequeño gnomo lo vestían con el mismo color, supongo que para remediar los estragos del sol y la lluvia y que de paso, quedara a juego con lo demás. Por otra parte, eran otros tiempos y no se tiraba nada, en alguna ocasión por rebañar la lata de pintura al máximo, nuestro amigo se había quedado con su ropa a medio pintar, hasta la próxima ocasión.
Pasaron los años, los nietos crecimos y abandonamos la vieja casa, donde hijos, padres y abuelos, habíamos vivido días felices. Pasado un tiempo mi abuelo murió y ocho años después, mi abuela. Entre todos decidimos cerrar la casa hasta ver que se hacía con ella y el pobre gnomo quedó allí solo, abandonado y olvidado de todos.
Hoy, después de muchos años, decidí acercarme al pueblo para ver como seguía la vieja casa. Ya desde lejos pude apreciar su decadencia: persianas rotas, el canalón que bordea el tejado colgando de una esquina y la maleza y la mala yerba invadiéndolo todo y por dentro todo cubierto por una gruesa capa de polvo, el viejo columpio que nuestro abuelo nos hizo, yacía en el suelo, a los pies de la higuera con la soga podrida por las inclemencias del tiempo y los años transcurridos. La buganvilla, tantos años sin haber sido podada, se había vuelto tan enorme que enredaba sus ramas en la higuera en salvaje abrazo. Seguí deambulando por entre los parterres ahora poblados de ortigas, cuando entre la maleza de pronto distinguí algo rojo y brillante y cual no sería mi sorpresa cuando al acercarme pude ver al viejo gnomo más reluciente que nunca, dándome la bienvenida mientras me alumbraba el camino con su farol encendido, al que por cierto, ahora también le faltaba la “u” de la antigua palabra, ahora solo se podía leer “…s..te”
...Y llámenme loca, pero de pronto aquella figurita inanimada cobró vida y me sonrió guiñándome un ojo y dejando caer su eterna pipa y os juro, os juro, que como en un susurro me dijo "Gracias por venir a rescatarme"
lunes, 13 de noviembre de 2017
RECORDANDO A DON QUIJOTE
Deambulando por tierras de Castilla
En su incansable búsqueda diaria
De nuevas aventuras temerarias
Sembrando va glorioso su semilla
Enjuta y taciturna es su apariencia
Se erige en juez y parte sin malicia
Implanta su razón y su justicia
Aquella que le dicta su conciencia
Sufriendo va del tiempo la inclemencia
Sin techo que a sus huesos den cobijo
Poniendo su cordura en entredicho
Guiado por la voz de su demencia.
Y secundando sus locas aventuras
El compañero fiel de sus andanzas
El bonachón y torpe Sancho Panza
Partícipe de todas sus locuras.
Luchando con gigantes de altos brazos
Salvando a damiselas en apuros
Sin apenas un trozo de pan duro
“Pa” llevarse a la boca en su descanso.
Quién te iba a decir mi buen Alonso
Que tu nombre inmortal se volvería
Que en todos los idiomas te leerían
Pues siendo, tras la Biblia, a buen seguro
El Quijote, ¡El libro más famoso!
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