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…Y por mis venas, poesía

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martes, 18 de febrero de 2020

CAVILACIONES



Poco a poco camino, con paso vacilante,
por las calles vacías, vagabunda y errante.
Voy con mis pensamientos, sin ver a nadie,
como una hoja seca , que arrastra el aire.

Sin rumbo y sin destino que me detengan,
pararé, cuando rendido, mi cuerpo quiera.
Y mientras que camino mi mente piensa.
¿A donde van  los sueños cuando despiertas?

¿A donde van los besos apresurados?
¿A donde los recuerdos que se borraron?
¿A donde va la juventud perdida,
presa de viejas fotos descoloridas?

¿Flotan en el espacio mientras que esperan,
que alguien los recupere?, ¿Qué alguien los quiera?
Y continuo andando sin darme cuenta,
que mientras que camino, mi fin se acerca.

Que me atrapan los años por el camino,
son ellos, los que marcan  mi recorrido.
Entonces  me detengo y así me digo.
¿De qué tratas de huir? Y luego,..........Sigo.

Julia L. Pomposo

jueves, 6 de febrero de 2020

TRES RIMAS




En la inmensa llanura de tus ojos,
como dos negras perlas en tu cara,
se reflejan, un mundo de pasiones,
un manantial de eróticas miradas.
Si es verdad, como dicen los poetas,
que los ojos reflejan corazón y alma,
por eso se ven siempre tan vacíos
los ojos de una estatua.
El frío mármol no tiene corazón,
no siente nada.

================================

Caminando hoy por la calle,
tropecé con tu mirada.
Los dos quedamos parados,
los dos volvimos la cara.
Nos miramos un instante, sonreimos,
después,...….. Nada.
Tú, seguiste tu camino, yo regresé a mi morada.
Pero fué un segundo mágico lo que expresó aquella ráfaga.
Para recordarlo siempre,
lo guardo en estas palabras.
 
 =================================

Contemplando el firmamento
te busqué entre las estrellas

 pero no pude encontrarte.
A donde tú estás no llega
ni siquiera el pensamiento,
ni mis pobres alas vuelan,
tan alto como quisieran.
Te fuiste sin decir nada, sin beso de despedida.
Pero yo sigo esperándote, ¿quién sabe?
¡quizá algún día........!

 Julia L. Pomposo

domingo, 26 de enero de 2020

LAS FALSAS APARIENACIAS


Las cosas no son siempre aquello que parecen,
ni es oro todo aquello que suele relucir.
Caminas por el mundo con la máscara puesta,
a todos sonriendo, fingiendo ser feliz.

El lobo disfrazado de frágil corderillo,
acecha cuando menos lo puedes prevenir
y hasta la hermosa rosa con su sin par belleza,
tiene crueles espinas que te pueden herir.

La sangre derramada en nombre de los dioses,
es la excusa empleada, por matar o morir,
y tras el decorado en el que nos movemos,
la cruda realidad no puedes distinguir.

El mundo es un teatro, la vida una función,
donde hombres y mujeres se aprenden el guion,
más cuando llega el fin y se baja el telón,
las ocultas miserias hacen su aparición.

Ten los ojos abiertos, procura estar alerta
y ver la realidad, oculta tras la puerta.
No te fíes de los brillos ni los falsos profetas
y recuerda que existen las falsas apariencias.

Julia L. Pomposo


martes, 7 de enero de 2020

MI PATRIA VENDIDA



Mi patria vendida al mejor postor.
Se me queja el alma, me invade el dolor.

Lágrimas presiento, de un futuro incierto
y desconsolador.

Mil veces malditas
las ansias de poder
que ciegan la vista y te impiden ver.

Por un sillón vendo
todo lo que tengo
al mejor postor

No importa que ocurra
Yo ya estoy sentado aquí  en mi sillón.

Julia L. Pomposo

lunes, 9 de diciembre de 2019

FELIZ NAVIDAD

Navidad blanca,  Navidad bella
anunciándote viene una hermosa estrella.
No dejes que el brillo de los oropeles 
te nublen la vista y olvides la esencia
de los días que vienen.

En un pueblecito llamado Belén
nació el Rey del Cielo, adorémosle.
Es un lindo infante que predicará
la paz en el mundo, el amor sin más.

Mécele la cuna, cúbrele de luz,
cántale al oído, duérmete Jesús.
Abre el corazón, llénate de paz
alegra tu alma, llegó Navidad.

La tierra se viste de fiesta y de luz
no olvides su nombre, se llama JESÚS.

Julia L. Pomposo

Os deseo a todos una feliz Navidad y que en el 2020 se hagan realidad todos vuestros deseos, que reine la paz en el mundo y se erradique el hambre para siempre.

sábado, 30 de noviembre de 2019

NO VOLVERÁS

No volverás a decirme de nuevo,
lo poco que soy, lo poco que valgo.
No volverás a levantar tu mano
para estrellarla en mi rostro asustado.

No volverás a convertir mis días
en oscuras noches de dolor y lágrimas,
ni volverás a hacer que me sienta
insignificante, aun menos que nada.

No volveré a santiguarme de miedo
antes de abrir la puerta de casa,
ni a sentir el temblor de mis manos
cuando me miras de esa forma extraña.

No volverás a insultarme otra vez,
cuando el alcohol tu lengua desata.
Tu "hombría" se crece y entonces tu mano.
golpea con furia mi cuerpo encorvado.

Hoy al fin desperté de pronto
de la pesadilla que me está matando.
Dejé de llorar para abrir los ojos
y al fin vislumbré mi futuro amargo.

No se a donde voy, ni por donde ando,
tampoco me importa eso, demasiado,
solo se que jamás, ¡JAMÁS!
volverá a tocarme tu mano.

Julia L. Pomposo

Dedicado a todas esas mujeres que sufren en silencio el maltrato de sus parejas y que no encuentran  el valor suficiente para poner fin a esa situación, en ocasiones el miedo a las represalias te paraliza.
Con mi cariño, para todas ellas.

domingo, 24 de noviembre de 2019

TÚ y YO

¡Qué fácil es quererte,  vida mía!
caminar de tu mano y tú mi guía,
recorrer los caminos necesarios
para formar contigo una familia.

Estos años vividos junto a ti
se me han hecho tan cortos que quisiera
nacer de nuevo,  volver  a conocerte
para emprender de nuevo  esta carrera.

Juntos afrontaremos los problemas
que nos traigan los años venideros
envejecer contigo es  lo que espero,
 en cualquier circunstancia, yo te quiero

Junto a tus cumpleaños yo me uno
esperando que llegue ese momento
en que libres los dos nos encontremos
para vivir tranquilos el futuro.

Recuerda que te quise en el pasado,
que te sigo queriendo en el presente
y que siempre te querré.
Tú eres mi amado.

 Julia L. Pomposo



lunes, 11 de noviembre de 2019

KAJICA Y EL CASCABEL DE PLATA

Hoy les dejo este micro relato de mi autoría para variar un poco.



 Minowá era un pequeño indio sioux que vivía en el territorio lakota (verdadero nombre de los sioux) en  Wyoming. Minowá, que quiere decir “aquel que canta”, debía su nombre a que en el momento de nacer, su llanto fue tan melodioso y prolongado, que más que llorar parecía estar entonando uno de aquellos cantos ancestrales de sus antepasados; ahora tendría apenas ocho años y era un niño sano y feliz que pasaba la mayor parte de su tiempo correteando por las praderas y montes con su tirador y su pequeño carcaj a la espalda a la caza de zarigüeyas, mapaches y algún que otro conejo de monte.
       En una de estas aventuras de caza encontró un día a Kajika, un pequeño bebé de puma que gemía tembloroso junto al cuerpo sin vida de su madre, a los que algunos cazadores sin escrúpulos habían dado muerte mientras intentaba, (seguramente a zarpazos) defender a su cría. Sin preocuparse para nada del cachorro, lo habían abandonado a su suerte, donde probablemente habría muerto de no ser porque Minowá lo encontró. Tomó al pequeño puma en sus brazos y lo llevó hasta el campamento……Y allí se quedó
      Minowá poseía un cascabel de plata que su abuelo le entregó el día que cumplió los cinco años, era un regalo que le hizo una bondadosa señora de una caravana de Samis que pasaron camino de Dakota y a la que su abuelo curó de una picadura de serpiente. Minowá siempre lo llevaba colgado del cuello con un bonito cordón que le había tejido su madre. Todo el mundo en el campamento de multicolores tipys, conocía el sonido del cascabel de Minowá, aunque parezca increíble, también  Kajika, que lo seguía a todas parte y corría a su encuentro cuando oía su repiqueteo a lo lejos.

     Pero todo en la vida tiene un final y el de la relación entre nuestro protagonista y el cachorro de puma también lo tuvo. Minowá había crecido; ya tenía diez años y nuestro puma, al que su amigo había bautizado con el nombre de Kajika, que quiere decir “aquel que camina sin hacer ruido”,( por su manera silenciosa de acercarse sin que él lo advirtiese), también había crecido y se había vuelto demasiado grande para permanecer en el campamento. Pero Minowá quería mucho a su amigo y se negaba a separarse de él. Su padre le explicó que los pumas siempre habían sido unos animales libres y dueños de sus vidas, hábiles cazadores y dignos habitantes de las praderas y que seguir teniendo allí a Kajika era privarle de todas esa cosas a las que él también amaba tanto, como la libertad.
       Al final su padre logró convencerle y una mañana, antes de que su hijo despertase, ató al puma a la grupa de su caballo y se alejó con el todo lo que pudo, tardó dos días en encontrar un lugar idóneo para él, en aquel sitio podría vivir con otros pumas que cazaban en grupo y sería mas fácil integrarse a la manada, allí lo soltó y regresó al campamento.
     Pasaron muchos años, muchos meses y muchas lunas, Minowá creció y formó su propia familia, un día tomó a su esposa y a su pequeña a la que llamaban Sihu, que quiere decir “pequeña flor", y se trasladó hasta los territorios del norte que eran mas fértiles y la caza era abundante.

     Una tarde, durante La Luna del Maiz (septiembre), dejó a su pequeñina durmiendo plácidamente junto a unos arbustos mientras el buscaba hierbas medicinales por las cercanías del campamento. Al volver al lugar encontró a un enorme puma merodeando alrededor del bebé. Minowá quedó petrificado y sin atreverse a realizar ningún movimiento por temor a la reacción de la fiera,  y cuando ya el puma estaba a punto de atacar a la pequeña, él saltó en su defensa y el animal se paró de pronto deteniendo su ataque mientras toda su atención se dirigía hacia Minowá. Un tintineante sonido le trajo a la memoria recuerdos de un cascabel y de su dueño y de tiempos lejanos y felices, en los que no tenía que preocuparse en buscar comida; inmediatamente reconoció a Minowá y acercándose a él, puso sus enormes zarpas sobre el pecho de su amigo mientras le lamía la cara. Minowá lloró emocionado al reconocer a Kajika y juntos, hombre y fiera, permanecieron abrazados mientras se reconocían mutuamente.

                                                            Julia L. Pomposo

domingo, 3 de noviembre de 2019

EL PEREGRINO


Peregrino no te pares y sigue andando el camino
que la jornada es muy larga, tierno el pan y fresco el vino
y cuando se ponga el sol, duerme tu sueño tranquilo
para seguir caminando donde te lleve el destino.

Vas movido por la fe y te guía la esperanza
de hacer realidad tu sueño y postrarte ante los pies            
del Santo Apóstol que aguarda.

Peregrino corre raudo que ya se alborota el alma
al divisar a lo lejos la imagen de una campana.
El Pórtico de la Gloria se ha grabado en tu mirada
y ya ves cerca el momento de purificar tu alma.

El Santo Apóstol te mira y te sonríe con calma
mientras que escucha los ruegos que en silencio le relatas
porque para hablar con Él no hacen falta las palabras.

Ya regresa el peregrino a su aldea y  su morada,
trae repleto el zurrón que va cargando a su espalda
pero aunque lo lleve lleno no pesa nada su carga
pues va cargado de amor y de bienaventuranzas.

Es el premio recibido por tu agotadora marcha,
esos momento vividos con el Santo cara a cara
que guardarás para siempre en un rincón de tu alma.

Julia L. Pomposo

lunes, 28 de octubre de 2019

PINCELADAS DE OTOÑO


Dorada luz se asoma a mi ventana
son los últimos rayos del verano
apenas calentando mi  almohada
de la que me despierto perezosa       
tras el letargo de la noche en calma.

Las calles van cambiando de color
del tono gris caliente y polvoriento
transformándose van en ocre y oro
alfombrando aceras con las hojas
que llueven sin cesar los viejos chopos.

Los árboles ya muestran su calvicie
dejando sin hogar a las palomas,
que se arrullaban de noche confiadas
sintiéndose de pronto desahuciadas
y sin saber donde dormir mañana.

El aire se perfuma del aroma
de crisantemos, rosas, margaritas
que como en procesión al Campo Santo
entre cipreses y ángeles de mármol
en homenaje a la muerte, va la vida.

Se escuchan unos versos trasnochados
de aquel Tenorio que escribió Zorrilla
sin duda alguien que sigue recordando
cuando el aventurero sevillano
se paseaba por España en estos días.

¡Bienvenido seas  otoño, a nuestras vidas!
déjanos tu calor tibio y sereno
prepara nuestra mente y nuestro cuerpo
para gozar del tiempo que nos das
antes que nos atrape el crudo invierno

Julia L.  Pomposo

lunes, 21 de octubre de 2019

LA CASTAÑERA


Es todo un espectáculo mirarla
vestida con  mandil y pañoleta       
armada de su anafre y su paleta
pregona sin cesar la castañera.

Castañas calentitas caballero
llévelas de regalo a su señora,
también unos boniatos recién hechos
que saben, ya verá, a pura gloria

La envuelven el olor de las castañas
y el de la leña que arde poco a poco,
el humo se respira en el ambiente
tiñendo las paredes del quiosco

Frotando está sus manos temblorosas
que apenas el fogón calentar puede
está floja la tarde y no se vende
y su pregón se pierde entre las sombras.

De pronto, mientras llena cucuruchos
se le acerca un rapaz pequeño y flaco
¿Quieres algo pequeño?, le pregunta
si señora, quisiera un boniato.

Más, no tengo dinero para darle
le pago, si usted quiere, con un beso
Ten muchacho, castañas, boniatos
jamás me pagó nadie tan buen precio.

Castañas calentitas caballero
Llévelas de regalo a su señora
….”

Julia L. Pomposo

martes, 15 de octubre de 2019

LAS CUATRO ESTACIONES


Ya se  fue la primavera, dejando paso al verano,
luego le siguió el otoño, con sus colores tan cálidos.
Y es justo en esta estación donde me encuentro flotando,
quizá  en un feliz otoño, pero otoño, al fin y al cabo.

Y el día que el otoño marche, dejando paso al invierno,
mi tiempo se irá extinguiendo, igual que se  extingue el fuego.
Despacio, sin hacer ruido, giran las cuatro estaciones,
en el ciclo de la vida y en la vida de los hombres.
 
Primavera y juventud, siempre caminan unidas
el verano es la estación donde madura la vida.
En  el otoño se cubren de blanca nieve las sienes
y en el invierno comienza la cuenta atrás, que otros vienen.  

¡Qué tenemos que hacer sitio! ¡Qué la primavera vuelve!

Julia L. Pomposo

sábado, 12 de octubre de 2019

ESTÁS A MI LADO


Deja que palidezca el sol avergonzado
deja  que taciturna, huya la luna
que se mueran de envidia en las alturas
porque hoy, estás a mi lado.

Deja que sople el viento con su furia
que se rompa el relámpago en el cielo
que crepiten los leños en el fuego
porque hoy,  estás a mi lado.

Deja que vuelen las aves presurosas
que corran las gacelas por el páramo
que se abran las flores más hermosas
porque hoy,  estás a mi lado.

Deja que vuelva a sentirme adolescente
que se abran el corazón y los sentidos
que se despierte lo que estaba dormido
porque hoy, estás a mi lado.

Hoy, que  tuve la gloria de encontrarte
de revivir olvidadas sensaciones
que volví a enamorarme sin temores
y que tuve la dicha de abrazarte.
Hoy, estoy a tu lado.

Julia L. Pomposo

martes, 1 de octubre de 2019

PALABRAS


               A veces se dicen cosas              
que no significan nada
no son mas que frases hechas,
tan solo meras palabras.

Las palabras son volubles
y el viento las arrebata
por eso decir “te quiero”
a veces no vale nada.

En algún rincón del pecho
junto a un corazón que ama
mora el verdadero amor
“te quiero” son dos palabras.

Demuéstrame con los hechos
lo que con la boca cantas
deja de decir “te quiero”
y no me vuelvas la espalda.

Cuando más te necesito
te das la vuelta y te marchas
y sin más explicaciones
regresas como si nada.

Y esperas que te reciba
sonriente y encantada
con las piernas bien abiertas
y la boca bien cerrada.

Cuando mis fuerzas decaen
y la angustia me atenaza
jamás te encuentro a mi lado
con palabras de esperanza.

Deja de decir “te quiero”
si no sabes de que hablas
eso que llamas amor
para mi no vale nada.

“Te quiero” son dos palabras.

Julia L. Pomposo

sábado, 28 de septiembre de 2019

HUELLAS


Hoy contemplé las huellas de mis pasos
las que dejé a lo largo del camino
concesiones que el tiempo hizo conmigo.

Unas eran reflejos del cansancio
que siente el alma cuando está dormida,
asustada, llorosa o dolorida.

Algunas me llevaban al pasado
a una niñez perdida y no olvidada
eran las huellas de duendes y de hadas.

Otras, las más comunes entre todas
con formas de rosados corazones
las de mi época dorada y mis amores.

Algunas huellas junto a otras pequeñitas
que andaban pasos cortos e inseguros
los pasos de los hijos al venir al mundo.

Después llegaron las de tonos oscuros
cargadas del dolor de lo acabado
cuando se va el amor de nuestro lado.

Hoy mis pasos son lentos y seguros
con huellas firmes y a la vez livianas
tranquilos pasos que andan mi presente
serenos pasos que  anuncian mi mañana.

Julia L. Pomposo


sábado, 21 de septiembre de 2019

EL ROBLE DEL JARDÍN



La noche pasada, la tormenta había sido imponente y no había parado de nevar hasta bien entrada la madrugada, ahora un gélido y cortante viento azotaba las ramas del viejo roble que ocupaba gran parte de nuestro pequeño jardín.
El viejo y frondoso roble que había plantado mi abuelo un siglo atrás y en el que podría decirse que estaba escrita la historia de mi vida, ya que muchos de los momentos más importantes de ella, habían ocurrido al amparo de sus ramas.  Sobre su copa, mi hermano y yo, solíamos jugar de pequeños, sintiéndonos Robinson y Viernes o Tarzán y Jane, incluso habíamos construido una endeble y destartalada cabaña entre sus ramas, que crujía alarmantemente cada vez que subíamos y bajábamos de ella.

           Seguí creciendo a su sombra y durante mi adolescencia su vieja corteza se fue tatuando con sangrantes corazones atravesados por una flecha, eso si, siempre con distintas iniciales, dependiendo de como se llamase el "noviete" de turno. Años más tarde sirvió de decorado de fondo para la foto oficial de mi boda y que aún hoy, preside la chimenea del salón.
               Bajo su manto protector, solía colocar la cuna-moisés de mi bebé, al resguardo de los rayos del sol en las cálidas tardes de primavera, mientras que yo me dedicaba a enredar entre las margaritas y azaleas del jardín. También bajo el viejo roble descansaba, hacía dos años ya, mi querido amigo Pucky, el bonachón San Bernardo que me había acompañado fielmente durante dieciséis años, sin otro objetivo en su vida que el de adorarme, con ese amor leal y totalmente desinteresado que solo un perro es capaz de dar.
             Y a su sombra protectora continúo sentándome hoy día en las tardes soleadas para dar un merecido descanso a mi pobre osamenta mientras que mi mirada se pierde en la distancia y mis recuerdos, como hoy, vuelan libres.

             Siempre he pensado que algún día, cuando me llegue la hora de partir, me gustaría descansar al abrigo de sus ramas para poder enredarme entre sus raíces y fundirnos en uno solo, Pucky, el roble y yo.
              De pronto un intenso resplandor seguido de un trueno, rompieron el hilo de mis pensamientos. Había estado tan absorta divagando por mis recuerdos, que no había notado que la tormenta había vuelto con más furia y más truenos y relámpagos  que el día anterior. Solo tuve el tiempo justo para mirar por la cristalera del salón y ver como un rayo partía en dos a mi viejo y querido roble.Y mientras lo veía caer herido de muerte, una lágrima se deslizó por mi mejilla y sentí  como al mismo tiempo dentro de mi, algo se moría con él.

Julia L. Pomposo,

domingo, 15 de septiembre de 2019

ENTRE FOGONES



Entre fogones, cazuelas y los pucheros de barro,
anda la abuela enredando
Pone un chorrito de aceite, ahora pela unas patatas
y al mortero con los ajos.

Llora cual la Magdalena cuando pela las cebollas
y poco a poco de magia, se va llenando la olla.
Cuando la suerte lo quiere, cae algún trozo de carne,
pero siempre sabe a gloria
¡Que son tiempos de postguerra
y la gente tiene hambre!

En la casa huele a gachas, a cocina castellana
y el aroma de las migas se escapa por la ventana,
cocina de los conventos, de esa que aprendió de moza
cuando lavaba la ropa, a los monjes de la loma

El mantel de flores rojas, por ella antaño bordado,
de blanca loza los platos, desconchados por los años.
Ya está el vino en el porrón y el pan cortado en la cesta.
¡Vamos niños, a comer, qué ya está la mesa puesta!

                     Julia L. Pomposo


sábado, 7 de septiembre de 2019

EL MUNDO TE ESTÁ ESPERANDO

Ya llega el caballo blanco
corriendo despavorido
arrastrando en su carrera
a quién se lleva consigo.

Bájate de ese caballo
no lo montes, no es tu amigo
el solo conoce esclavos
víctimas de su destino.

No dejes que se apodere
de tu vida y de tus sueños
es maligno y posesivo
se convertirá en tu dueño.

No te dejes engañar,
no caigas en el abismo,
todo lo que el puede darte
es falso y es destructivo.

Vendrán días de amargura
desesperación y olvido
solo vivirás para él
y por él, seguirás vivo.

Hasta acabar esa lucha
donde siempre gana el mismo,
donde unos gramos de mas
ponen fin a tu castigo.

Olvida al caballo blanco
es un garañón maldito
que destruye a quién lo monta
o se cruza en su camino.

Ahora que aún estás a tiempo
apéate del caballo
y no entres en el Infierno
que el mundo te está esperando.

Julia L. Pomposo

sábado, 31 de agosto de 2019

RICITOS DE ORO



Con su cesta al brazo alegre  cantaba
Ricitos de Oro con capucha grana.
Cantaba la alondra al verla pasar
y el buho  cantaba
y el viejo zorzal que anida en el roble
les acompañaba.

Pero por el bosque,
¡pobre niña ingenua!
con el feroz lobo se vino a topar,
lobo con tejanos y "chupa" de cuero
que se apoderó de su ingenuidad.

Y todos sus sueños se fueron por tierra
y quebró su canto y quiso gritar
mas solo el silenció oía sus gritos
y cerró los ojos para imaginar,
que solo era un sueño, una pesadilla
y que en un momento, iba a despertar.

Junto al río quedó la cesta tirada
vertida la leche y mojado el pan
la capucha grana, rota en mil jirones
como testimonio de la realidad.

Triste está la alondra y el viejo zorzal
pues aunque a diario la ven al pasar
Ricitos de Oro, no ha vuelto a cantar.

Julia L. Pomposo


viernes, 23 de agosto de 2019

LO QUE TENGO

Tengo el sol que me calienta
y el agua para mi sed.
Tengo el aire que respiro
y aun tengo en lo que creer.

Tengo sueños e ilusiones,
la dicha de ser mujer,
tengo viva la esperanza
y todavía tengo fe.

Aun tengo la mente clara
para un poema tejer,
para disfrutar del hoy
y acordarme del ayer.

Tengo semillas sembradas
para mis pasos seguir
y aun me quedan mil motivos
para poder sonreír.

De las cosas materiales
hoy no me quiero ocupar
dan más penas que alegrías
y como vienen se van.

Tengo salud en el cuerpo,
en el corazón y el alma.
Nada en la vida me sobra,
nada en la vida me falta.

Julia L. Pomposo

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